Trueque: postal de una realidad que duele

Se organizan en espacios públicos de la Región. Alimento, ropa y pañales son los insumos más buscados.

Es una práctica que reaparece ante la emergencia. En los últimos años volvieron estos espacios de intercambio, que tuvieron gran protagonismo en la previa al estallido social de 2001, y hay cada vez más organización. Es que cada vez son más las personas que necesitan del trueque para llevar alimento a sus casas, frente a la crisis, la desocupación y la inflación.

Monte Grande es sede de uno de ellos. El trueque se organiza todos los lunes, a las 14, en inmediaciones de la estación ferroviaria. La única condición para participar es que no haya dinero de por medio.

Todo tiene que ver con la necesidad que hay en la actualidad

La coordinadora, Marina Astorga, contó que “la mayoría de los integrantes no tienen trabajo”. Y esta falta de trabajo se traduce en falta de alimentos y elementos básicos, como leche y pañales. “El grupo se dedica a cambiar alimentos, ropa, calzado. Todo tiene que ver con la necesidad que hay en la actualidad”, reflexionó la mujer.

Este grupo se organizó a través de las redes sociales y son más de 400 personas las que se sumaron la iniciativa, que tiene apenas semanas de vida. “Se suma cada vez más gente. Algunos vienen de muy lejos, con un bolso para cambiar cosas. Se nota la necesidad que hay y la falta de empleo”, explicó la coordinadora a este medio.

En Recondo y Camino Negro hay otro punto. Cientos de vecinos se reúnen de lunes a sábados, de 14 a 16:30, cerca de la Unidad de Pronta Atención (UPA) de Villa Fiorito, para el intercambio de insumos. Pero también hay trueques en Turdera, Temperley y Llavallol. Plazas, clubes y sociedades de fomento son los espacios elegidos para realizar los intercambios, donde los alimentos son los insumos más buscados.

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