“Los crímenes de lesa humanidad no tienen que ser perdonados”

En diálogo con Info Región, Nora Cortiñas rechazó el beneficio de la prisión domiciliaria concedida a Mario Daniel Arrú.

Tras la prisión domiciliaria concedida a Mario Daniel Arrú, uno de los responsables de “los vuelos de la muerte” durante la última dictadura miliar, los distintos organismos de Derechos Humanos manifestaron su rechazo. “Es una inmoralidad”, advirtieron desde Madres de Plaza de Mayo a Info Región.

Nora Cortiñas expresó su “indignación” por el beneficio dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF) 5 de la Ciudad de Buenos Aires. “Ninguna pena de esa clase de crímenes de lesa humanidad tiene que ser perdonada ni atenuada”, reclamó.

“Estamos indignados. Es una inmoralidad de parte de los jueces que determinan ese tipo de delitos para gente que cometió esa clase de crímenes horrendos. Es realmente un retroceso que se hace en el camino de la Justicia en la democracia”, consideró Cortiñas. “Es el trastorno que tiene actualmente la Justicia, que en vez de avanzar, retrocede en muchos de estos casos de atrocidades que cometieron los genocidas en la Argentina”, apuntó.

En este marco, remarcó la unanimidad de los organismos de Derechos Humanos respecto a este accionar. “Estamos desaprobando estas medidas, con la misma fuerza”, sostuvo la referente de Madres de Plaza de Mayo, e insistió en que “ese tipo de crímenes horrendos que se cometieron en Argentina no tienen ni olvido ni perdón”.

Arrú estaba internado en el Hospital Naval Pedro Mallo de Caballito, desde el 14 de septiembre por un tratamiento oncológico, y su abogado pidió que se le otorgara el beneficio de la prisión domiciliaria por entender que su situación era de extrema gravedad y sus posibilidades de vida inciertas. Se trata de no de los dos pilotos de los vuelos de la muerte condenados a prisión perpetua por crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), quien a partir de ahora pasará a cumplir la pena en su hogar.

Junto a otros dos pilotos, fue el encargado de pilotear el avión que la noche del 14 de diciembre de 1977 llevaba a las fundadoras de Madres de Mayo y las Monjas francesas, desaparecidas entre el 8 y 10 de ese mes, cuando fueron secuestradas en pleno terrorismo de Estado.

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