El femicidio, la cosificación y el “descarte”

Sheila Ayala, Ángeles Rawson y Daiana García. Femicidios que dejan a la vista que la violencia machista está presente hasta en el “último” detalle.

Foto: jornada de concientización contra la violencia machista en Monte Grande.

En los últimos días Sheila Alejandra Ayala, de 10 años, fue hallada muerta en una bolsa de basura, en San Miguel, luego de que estuviera desaparecida varios días. En 2013, otro caso similar tuvo a la sociedad en vilo: Ángeles Rawson, cuyo cuerpo también fue encontrado en una bolsa de consorcio negra en el predio del Ceamse.

Destino similar fue el de Daiana García, una joven de 19 años que fue vista por última vez cuando iba a una entrevista laboral en Palermo y cuyo cuerpo sin vida fue hallado en la localidad de Llavallol, partido de Lomas de Zamora, en 2015, también dentro de una bolsa de residuos.

Y la lista sigue… Daiana Barrionuevo, de 24 años, fue de asesinada en 2014. Su cuerpo fue descartado por su asesino en una bolsa, en un arroyo del partido bonaerense de Moreno. En este caso, el crimen tomó tanta relevancia que hasta fue motor para una ley, la ley Brisa, en homenaje a su hija. La iniciativa fue sancionada este año y otorga una  reparación a los hijos de las víctimas.

Las cuatro, como ejemplos de una lista que duele, fueron asesinadas por varones y sus cuerpos fueron descartados. Las cuatro mujeres fueron desechadas, en bolsas de basura, como si fueran un objeto más.

La violencia machista tiene como último desencadenante la muerte de la mujer, punto final de una cadena que incluye muchas otras aristas como el acoso o la violencia psicológica y física. Sin embargo, hasta en el toque final de este aberrante accionar el asesino deja implícito su odio: el descarte.

El sentido de propiedad

La presidenta de La Casa del Encuentro, Ada Rico, señaló a Info Región que el femicida toma a la mujer como “un objeto descartable” por su “sentido de propiedad”, relacionado a “sentirse dueño de su persona”. “Sienten que la mujer le pertenece y que pueden hacer lo que deseen: insultarlas, maltratarlas, abusarlas o asesinarlas”, advirtió.

“En esto se enmarca en la idea de ‘descartarla’ en una bolsa de residuos, como si fuera cualquier otra cosa de su propiedad. El punto es cómo cambiamos a la sociedad para que dejen de considerarnos como un producto del que pueden adueñarse”, apuntó.

Rico sostuvo también que es importante “no naturalizar toda esta situación” y que “todos colaboremos en resolver esta problemática”. “Todas las personas tenemos la posibilidad de, ante alguna situación violenta que conozcamos, denunciarlo y actuar. Es vital que haya una toma de conciencia porque podemos evitar muchas tragedias”, agregó.

“Nos desechan como basura”

La referente de Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá) de Lomas de Zamora, Natalia Valle, opinó a este medio que ”el caso de Sheila, como el de muchas otras, es algo terrible” pero que eso habla también de “la cabeza de los asesinos y su visión de la mujer, en este caso de una nena, en el que nos desechan como basura”.

“Es importante generar un cambio radical en el pensamiento de las personas, sólo así va a cambiar esta problemática, que se lleva vida de mujeres todos los días. No hay una respuesta desde el Estado ni voluntad política para hacerlo. Hay un discurso de odio muy grande hacia la mujer y hacia otro que cada vez pareciera estar más asentado”, advirtió.

Asimismo, la referente lomense señaló que “muchos viven cuestionando el accionar del movimiento feminista por pintar una pared o por la postura a favor del aborto, pero cuando pasan cosas como esta, esos mismos se quedan callados”. “En septiembre una mujer murió cada 23 horas, según el Observatorio de Violencia hacia las mujeres de MuMaLá, de los cuales un alto porcentaje son chicas menores de edad, atacadas por familiares, es decir por su círculo íntimo. Eso habla del nivel de desigualdad”, finalizó.

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