Lejos de su familia y al servicio del otro en las Fiestas

Cuando suenan las doce campanadas y en las reuniones familiares levantan sus copas para brindar, ellos estarán pendientes de las urgencias y sirenas. Conocé sus historias.

Durante las noches del 24 y el 31 de diciembre, millones de casas en el conurbano bonaerense tendrán una escena similar: las copas servidas y las tradicionales confituras y el pan dulce cuando pasa la medianoche. Sin embargo, por cuestiones de vocación y de compromiso, algunos deben pasar esos momentos en la guardia de un hospital, arriba de un camión de bomberos o en una dependencia para prevenir y afrontar cualquier problemática.

En diálogo con Info Región, distintos profesionales que deberán trabajar al servicio de la comunidad durante las Fiestas contaron sus experiencias, expectativas y la importancia de estar al servicio, mientras la gran mayoría celebra.

Un brindis en la guardia

Aníbal Aristizabal es médico clínico del hospital Pedro Fiorito de Avellaneda y cuando el 24 de diciembre las mesas familiares brinden luego de la medianoche, él estará de guardia.

“No es la primera vez que paso un 24 a la noche o un 31 de guardia. Son fechas importantes pero los trabajadores de la salud ya tenemos naturalizado el trabajar días como estos”, contó, al tiempo que indicó que “son noches particulares en las que se trata de generar un clima de camaradería y calidez”.

“Es una guardia distinta a las habituales porque las consultas merman, pero a su vez las que llegan son muy específicas o con problemáticas muy puntuales, como quemados por fuegos artificiales o personas alcoholizadas, además de heridos con heridas de arma blanca o de fuego”, precisó.

Consultado sobre cómo se vive cuando llega la medianoche, contó que “cada uno está metido en su trabajo” y que “es idílico pensar en una guardia vacía a esa hora y todos brindando, ya que siempre hay actividad y trabajo”. “De todas formas uno trata de ponerle una chispita más de fraternidad por las características del día”, reconoció.

Contó, por último, que lo malo de estar en servicio en jornadas así es la familia. “Soy padre de niños pequeños y me pierdo toda la fantasía de Navidad y los regalos, momentos que no se repiten muchas veces. Pero bueno, el deber llama”, admite.

Un 31 arriba del camión hidrante

Daniel Ortega es bombero por herencia familiar y forma parte del destacamento de Lomas de Zamora. Este año, por décima vez, trabajara el 31 de diciembre por voluntad propia.

“Mi novia que también es bombera pero de la Ciudad de Buenos Aires y ella tiene que pasar las fiestas con guardia obligatoria. Además, mi nena tiene 15 años y lo pasa con la mamá”, explicó a este medio.

Contó que en general lo toma como “una noche más” porque ya está acostumbrado. “Cada año siempre hay algún integrante nuevo que pasa sus fiestas así por primera vez y siempre nos recuerda a nuestra primera noche de guardia. Lo que hacemos es brindar estando a la espera de que algo surja”, relató.

Sobre cómo es su trabajo en vísperas como esta, el bombero lomense contó que hubo fiestas en la que salieron a más de 25 intervenciones porque “hay mucho movimiento”. “Las salidas se multiplican en comparación con otras noches”, agregó.

Las Fiestas dentro de la comisaría

Marcelo Klinec es el titular de la Jefatura Distrital de Lanús. Es integrante de las Fuerzas desde hace 32 años y siempre pasó alguna de las dos fiestas en servicio.”Ya se vive como un día más porque ya estoy acostumbrado. Esta va a ser mi experiencia 32″, expresó Klinec en diálogo con Info Región.

Señaló que se lleva adelante un operativo especial y se refuerzan las guardias porque, así como para ellos es un día especial, los detenidos también lo viven de esa manera. “Eso puede llevar a que se lleguen a disturbios, igual que lo que pasa en la calle, que muchas veces tenemos que atender situaciones de inconvenientes por mucha gente en estado de ebriedad”, afirmó.

Sin embargo, sostuvo que, más allá de vivir las Fiestas fuera de su casa, compartir el momento con sus compañeros es “algo lindo” por la cantidad de tiempo en el que conviven”. “Adentro de la comisaría también es una familia porque convive más trabajando que con su propia familia. Tiene su lado de bienestar”, apuntó.

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