1420


Ayer, 8 de julio se cumplió un nuevo aniversario de sanción -en 1884-  de la ley 1420, la norma que consagró en nuestro país la educación primaria obligatoria, gratuita y gradual. La obligatoriedad supuso asegurar la existencia de escuelas al alcance de todos los niños como un medio para el acceso a un conjunto de conocimientos orientados a la construcción de una nación. La formación de maestros, el financiamiento de las escuelas públicas y el control de la educación privada y pública quedaron en manos del Estado.

La 1420 sentó, además, las bases para el laicismo, al dejar la educación religiosa como materia optativa, fuera del horario escolar.

Hoy, 9 de julio, se cumple otro aniversario de la declaración de Independencia cuando en la ‘benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán’ el Congreso de las Provincias Unidas decidió ser “una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli.”

Pero no hay independencia sin soberanía popular y no hay soberanos libres sin educación tal como entendieron los padres de la patria. “Se le dará al maestro en cuerpo del Cabildo, reputándosele por un padre de la Patria”, dispuso Manuel Belgrano en el reglamento de funcionamiento para las escuelas que el legó a Tarija, Jujuy, Salta y Santiago del Estero.

“Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía”, prologó Mariano Moreno en El contrato social de Jacques Rousseau.

Política de Estado y proyecto de país. Julio Argentino Roca promulgó la ley y a los pocos meses creó el Consejo Nacional de Educación, organismo dedicado a conducir la política de educación primaria y elige al ex presidente Domingo Faustino Sarmiento -su enemigo político- para presidirlo. Al mismo tiempo, designa a su predecesor en la primera magistratura, Nicolás Avellaneda, como rector de la Universidad de Buenos Aires.

Fruto de la 1420 será quienes en 1918 escriban a “los hombres libres de Sud América” que se estaba “viviendo una hora americana” en la que se contaba para el país “una vergüenza menos y una libertad más.”

“Los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan”, advirtieron. Depende de nosotros escucharlos.

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