¿La quita de retenciones era necesaria?


Si algo diferenció a las propuestas del presidente Mauricio Macri durante la campaña eso fue su promesa de la eliminación del “cepo cambiario” y la quita de retenciones al sector agroexportador. Ambas medidas fueron formalizadas durante los primeros días de su gestión.

La eliminación de las retenciones redujo la alícuota de soja un 5 por ciento (pasó del 35 al 30 por ciento), mientras que en los casos del maíz (20%), el trigo (23%) y la carne (9%) fueron eliminados totalmente.

La discusión en torno al tema se centró en que, con la eliminación de los impuestos a la exportación, se perderían ingresos importantes que el Estado “traduce” en políticas sociales. Info Región dialogó con dos economistas para analizar la medida, su implementación y consecuencias.

“Es una medida adecuada, pero…”. El profesor titular de Economía General de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), Rubén Telechea, señaló a este medio que la quita de las retenciones fue “adecuada” ya que los productos “estaban llegando a niveles de rentabilidad inexistentes”.

Sin embargo, criticó que “este Gobierno se rasga las vestiduras hablando del déficit fiscal de la administración saliente, pero parece que no prevé que esa medida sola, le genera una caída en los ingresos del orden de 30 mil millones de pesos”.

“Para dimensionarlo, los 400 pesos que les dieron a jubilados como bono de fin de año representan 3 mil millones de pesos, es decir el 10 por ciento de los 30 mil millones que representa la baja de las retenciones”, explicó, al tiempo que enfatizó: “Acá está claro a qué sectores se quiere favorecer y qué sectores se benefician menos”.

Las retenciones “no son el único mecanismo para generar políticas públicas”. Por su parte, Javier Lindenboim, economista, docente y director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) señaló que tanto esta medida como la de la quita de subsidios a los servicios básicos “necesitaban una revisión”.

“Se suele pensar que las retenciones son imprescindibles para realizar políticas sociales y ha quedado demostrado que esto no es cierto, porque las políticas sociales que fueron condicionadas por este mecanismo ocurrieron en enero de 2002, cuando se creó el Plan Jefas y Jefes, que luego desapareció”, señaló.

Apuntó que la aparente “imprescindibilidad de las retenciones como sinónimo de planes sociales” denota una “incapacidad fiscal del Estado para cobrar impuesto a las ganancias correctamente”. “Se supone que si tenemos un régimen progresivo, es decir que cuanto más gana un sector x, más impuestos debería pagar, con eso se abonarían las políticas públicas, pero eso no funciona”, agregó.

Por último, criticó: “Me inclino a pensar que algo no debemos estar carburando bien en nuestro país para que tengamos la necesidad de tener un único mecanismo posible, como las retenciones, para obtener recursos fiscales. Hay otras formas posibles y viables”.