El dolor de los padres de Ecos: “Es sinónimo de que no murió nadie”


Después de la tragedia vial que se llevó la vida de diez personas en una ruta de Santa Fe, Ecos en Argentina ya no es sólo el nombre de un colegio, sino también el resonar de muchas voces, el eco de diez familias y de toda una comunidad que pide por Justicia desde el 8 de octubre de 2006. Es que desde hace diez años la muerte de diez personas continúa impune por un gran cúmulo de vericuetos legales y judiciales que hicieron que hace tres días la causa prescribiera.

Diez familias destrozadas que nunca lograron un avance judicial que les permitiera, no poner fin al dolor, pero sí descansar en la sensación de que la muerte de esos nueve pibes que habían viajado al Chaco para realizar una misión solidaria no quedó suspendida en la ruta 11, sino que fomentó un castigo ejemplar para todos los eslabones de “la enorme cadena de irresponsabilidades” que suscitaron la tragedia, como cita a este medio Carlos Ecker, padre de Federico.

“Una prescripción es sinónimo de que no murió nadie. Y acá lo que pasó es que la policía no detuvo el camión a pesar de haber visto al conductor borracho, que incluso rompió el espejo en la garita del peaje; que la autopista no se hizo cargo de nada, y que el conductor del micro sigue libre. Hay una cadena de irresponsabilidades que ha quedado truncada, no tenemos ningún culpable desde el primer eslabón”, señala a Info Región.

Es que, desde un primer momento, la causa se vio signada por desprolijidades en el accionar judicial. “Desde el comienzo hemos sentido que la causa pasó por un extremo y otro. El primer juez, Jorge Galbusera, absolvió a (el chofer del ómnibus donde viajaban los alumnos, Oscar) Atamañuk. Mientras que un segundo juez (Virgilio Pallud) lo condenó a tres años en suspenso y siete años de inhabilitación para conducir, pero se olvidó de tomarle declaración”, relata Ecker.

La última determinación judicial, pese a la impericia del juez, se tomó al entender que el chofer tuvo responsabilidad “por homicidio y lesiones culposas”. Sin embargo, la sentencia no quedó firme y no terminaron de condenarlo. “¿Por qué decimos que él como chofer es culpable? porque los peritos de la causa han demostrado que no frenó, que siguió a 90 kilómetros por hora, cuando él veía que se le venía el camión encima. Pero no hizo nada, cuando lo primero que tiene que hacer un chofer es detenerse en la banquina y esperar que ese bólido zigzagueante pase. No sólo no lo hizo, sino que siguió andando como si no hubiera pasado nada. Hizo la peor maniobra que puede hacer un chofer profesional, que es tirarse al andarivel contrario”, relata, con el mismo dolor y consternación que hace diez años, como si el énfasis de sus palabras pudiera devolverle a Federico.

El accionar que siguió a esa condena sin condenado fue la apelación ante la Corte Suprema de Santa Fe, que hace tres días, en vez de dar un veredicto, rechazó el recurso de los familiares, lo que supone la prescripción definitiva de la causa. “Significa que no hay culpables ni inocentes. Que por la desidia y la mala operatividad de los jueces no hemos tenido una resolución”, lamenta Ecker y señala, con énfasis, que la prescripción responde “básicamente a fallas judiciales”.

“Esto es producto de un error del aparato judicial de la provincia de Santa Fe. Es lamentable. Para pasar el expediente de la Cámara Federal de Reconquista a la Cámara Federal de Rafaela se tardó más de dos años. Entonces, esto es desidia es inoperancia. ¿Cómo se puede explicar algo así?”, cuestiona.

En manos de la Corte Suprema de la Nación. Ante el vacío legal en Santa Fe, Ecker detalló que el fiscal Carlos Stegmayer, de Rafaela, ya presentó un recurso de queja ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. “Vamos a seguir esperando a ver cómo sigue nuestra apelación. Esperemos que no se laven las manos, como ya han hecho los de Santa Fe”, señala.

Hoy desde las 18, de hecho, los miembros de la ONG “Conduciendo a Conciencia”, conformada por los padres de las víctimas, realizarán una suelta de cien globos negros en plaza Llavalle, frente al palacio de Tribunales. ¿Cuál es el mensaje? “Decir que no tenemos Justicia en la provincia de Santa Fe”, responde taxativo.

La tragedia Ocurrió alrededor de las 20.30 del domingo 8 de octubre de 2006. La comunidad escolar, que había realizado tareas solidarias en la escuela El Paraisal, del sur chaqueño, era trasladada de regreso hacia Villa Crespo, cuando colisionó con un camión que circulaba zigzagueante por la ruta nacional 11. El impacto fue en el kilómetro 689 de la Ruta Nacional N° 11, y luego se supo que el chofer del rodado estaba ebrio.

Las víctimas fatales fueron nueve alumnos: Benjamín, Delfina, Federico, Justine, Lucas, Julieta G, Daniela, Nicolás, Julieta P y una docente llamada Mariana. También murieron el conductor del camión y su acompañante. Y hubo casi 40 heridos.

Día del Estudiante Solidario. Con motivo de la tragedia de los alumnos del Colegio Ecos, desde 2007 el Consejo Federal de Educación estableció el 8 de octubre como "Día Nacional del Estudiante Solidario", en reconocimiento a la labor solidaria de los fallecidos.

Este año, al homenaje se suman dos hechos contundentes: el décimo aniversario y la ausencia de respuestas por parte de la Justicia en ese extenso lapso. Es por eso que Ecker confirmó a este medio que realizarán “un encuentro importante” en el Centro Cultural Kirchner, donde, como en cada oportunidad, serán acompañados por artistas como “Los Auténticos Decadentes”, Leon Gieco, Los Tipitos, entre otros.

“Siempre nos hemos sentido acompañados, pero nos falta la cuarta pata de la mesa, que es la Justicia”, señala.

Cintia Vespasiani