Muchos son los atractivos que promete la vida rural, se la suele asociar con la idea de respirar aire puro, con la posibilidad de disfrutar del tiempo y de la tranquilidad. A excepción de estas cuestiones, el buen pasar que logró el campo gracias a su papel en la recuperación posterior a la última crisis económica hace que, hoy, la búsqueda de dinero y de una mejor calidad de vida puedan confluir en un mismo camino.
Una de las opciones para lograrlo es a través de los denominados microemprendimientos: se trata de proyectos productivos que pueden ser desarrollados por grupos asociativos, ya sea a través de emprendimientos familiares, comunitarios o empresas recuperadas. Estos proyectos no sólo favorecen la reinserción en el mercado de trabajo y promueven la inclusión social de las personas con problemas de empleo sino que también fortalecen el desarrollo del sentido de comunidad.
Mudarse y emprender algo de este tipo está muy relacionado con una cuestión generacional, es realizado sobre todo por personas de más de 30 años o por parejas jóvenes con chicos pequeños que hoy se lanzan a nuevos proyectos. Incluso por profesionales que han terminado el nivel universitario y ven que las opciones laborales del mercado están saturadas, asegura la socióloga y miembro del CLACSO (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales), Ana Wortman.
Frente a la lógica de fabricación concentrada de las grandes cadenas de producción y comercialización, el denominado microemprendimiento aparece como una de las opciones a tener en cuenta entre quienes deciden mudarse al campo y obtener una salida laboral a través de la colocación de productos en el mercado.
Hoy hay mucha demanda de chacras y campos porque la gente se va de fin de semana y suele comenzar alguna actividad secundaria con plantas o animales, que muchas veces los inspiran a iniciar algún microemprendimiento como la avicultura, apicultura, arándonos, conejos, etc, detalla, en diálogo con Info Región, Mariano Celia, encargado del área rural de la inmobiliaria O Keefe.
A pesar de los recientes inconvenientes que atravesó el campo con motivo de la veda a las exportaciones, es notable el desarrollo que alcanzó la economía nacional en los últimos cuatro años gracias al resurgimiento del consumo interno y a la proyección internacional de productos como la soja.
El momento del campo es muy bueno, en los tres últimos años la demanda se multiplicó notablemente. Primero tuvimos muchas consultas de alquileres y hoy en día ya son para comprar, agrega Celia que trabaja con campos en ruta 2, como por ejemplo en Dolores, Verónica, Chascomús, entre otros.
La opción del microemprendimiento es una de las principales salidas laborales entre quienes optaron por una vida alejada de la ciudad.
Los campos de Tapalqué fueron el lugar elegido por Felipe Ortiz y su familia para dedicarse a la apicultura mientras que las sierras de Tandil se transformaron en el escenario propicio para que los Valiñas comiencen su pequeño comercio de conservas artesanales. Gaby fabrica licores y dulces y yo me dedico a productos alimenticios como pikles, salsas de tomate, frutas y verduras, cuenta Leonardo mientras se imagina un futuro de crecimiento para su proyecto.