El facilitador español se marchó con más incertidumbre que certezas


A raíz de la negativa de Uruguay de negociar un traslado de la pastera Botnia, el mediador real Juan Antonio Yáñez Barnuevo, que cumplió con la primera etapa de su misión "facilitadora", regresó a Madrid con la certeza de que "cada parte tendrá que ceder en algo" para que el conflicto por las pasteras pueda tener una salida elegante.

Esta certeza es compartida por principales actores de las partes involucradas, que de igual manera admiten el "alto nivel de complejidad" que tiene el escenario actual y las perspectivas de "diversos interrogantes" que han quedado abiertos.

Argumentos argentinos y uruguayos al margen, uno de los aspectos de la realidad que reconocen estos actores es que resulta "inviable" la posibilidad de que la planta que construye la compañía finesa Botnia en Fray Bentos pueda ser relocalizada, como es el deseo de la Argentina en general, pero puntualmente de las expresiones asambleistas de Entre Ríos.

¿Esto es sobre lo que la Argentina deberá ceder? Se preguntaron exponentes moderados de la Asamblea de Gualeguaychú y técnicos que participaron de últimos estudios de impacto ambiental en la zona. Naturalmente, desde el Uruguay enfatizaron que "sí" como respuesta a esa pregunta y, como contrapartida, aseguran que estarían dispuestos a requerirle a Botnia una ampliación presupuestaria para que "optimice al máximo" el proceso pastero que empleará a partir del año que viene, como una -no la única- variante de salida.

Al presente, el compromiso presupuestario de Botnia asciende a los 1.200 millones de dólares y para garantizar óptimas condiciones de producción sin margen alguno de contaminación debería elevar significativamente la cifra, de acuerdo con lo aseverado por especialistas.

También, el gobierno de Tabaré Vázquez podría reducirle a la empresa de Finlandia los parámetros que concedió para extraer agua del río Uruguay -entre diferentes mecanismos posibles- y tendría que renegociar con la Argentina una serie de aspectos que se dañaron a partir de que el vecino gobierno incurrió en violaciones al Tratado del Río Uruguay que hoy no admite y refuta con crudeza.

En tanto, el martes tendrá una definición el préstamo que el Banco Mundial tiene pendiente de otorgamiento a Botnia y la causa ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya seguirá abierta, pero pasarían a quedar de costado si los dos gobiernos se comprometen a ceder para acordar.

Un veterano diplomático argentino, en sintonía con otro también experimentado del Uruguay, coincidieron en visualizar "un conflicto de 50 años" para el futuro de la Argentina y el Uruguay "si no se entiende que se le debe poner un corte ya a esta situación". ¿Cómo reaccionaría la Asamblea de Gualeguaychú si se concede que Botnia no relocalice? Es una pregunta que surge de inmediato ante esa posibilidad y la respuesta resulta obvia a primera vista. De cualquier modo, aseguran que en el seno de la Asamblea próximamente se empezará a dar este debate a partir de que exponentes del sector "moderado" procurarán introducirlo.