Los vecinos de José Mármol lloran a la familia Pomar


Con el correr de los días las esperanzas se iban apagando. Ya se había cumplido la tercera semana sin novedades de los integrantes de la familia Pomar, que fue vista por última vez el 14 de noviembre cuando se trasladaba desde la localidad de José Mármol hasta Pergamino.

Ayer se conoció el peor de los finales para una historia que mantuvo en vilo a toda la región y parte del país durante 24 días: los cuerpos de Fernando, Gabriela, Pilar y Candelaria aparecieron sin vida al costado de la ruta 31, en la localidad de Gahan y según la policía se trató de un accidente.

Ni bien se supo del trágico suceso, en el barrio todo fue tristeza y desazón, quizá porque lo último que se pierde, pese a que se iba a apagando cada hora, es la esperanza.

Alrededor de las 17:00 se supo del hallazgo del Fiat Duna Weekend, que la policía nunca advirtió en ninguno de los tantos rastrillajes que realizó en este tiempo, y esa falla también sumó indignación al dolor de los vecinos, que hasta última hora acercaron flores a la puerta de la vivienda que habitaban los Pomar, en la calle Ramírez 2552.

En diálogo con Info Región quienes residen en Mármol, Karina López, allegada a la familia afirmó que “jamás” se esperaban este trágico final. “No se merecían este destino, lo único que esperamos es que no hayan sufrido, estamos realmente desgarrados, eran gente buenísima y todavía no lo podemos creer”.

Con lágrimas en sus ojos agregó: “Es realmente increíble que con tantos rastrillajes e investigaciones no se pudieron encontrar antes, quien sabe que si los encontraban antes se hayan podido salvar, nadie me saca eso de la cabeza”.

En estos días se escucharon todo tipo de versiones que muchos medios se encargaron de dimensionar. “Tantas cosas escuche decir, decenas de mentiras de la familia, hasta que estaban metidos en la mafia, barbaridades y ellos estaban siendo víctimas de un accidente”, agregó María Peña, que también reside en la cuadra.

"Era una familia normal, nosotros los conocíamos y nunca creímos esas versiones de que se habían fugado o escapado, pero tampoco pensábamos que todo iba a terminar tan trágicamente", concluyó la mujer

Mientras tanto, la puerta de la casa de los Pomar se convirtió en una especie de altar, donde abundan pequeños arreglos florales y rosarios. La tristeza a invadido la calle Ramírez y sus alrededores. Mármol llora a los Pomar, una familia entera, hasta ahora, víctima de la inseguridad vial que también se vive en el país.