Realizaron una emotiva misa en memoria de Pilar y Candelaria Pomar


Alumnos, padres y docentes del colegio Nuestra Señora del Luján de Adrogué, homenajearon con una misa a Pilar y Candelaria Pomar, las niñas halladas muertas junto a sus padres en la ruta 31, que acudían al establecimiento, ubicado en la calle Seguí al 100. En ese sentido, la comunidad educativa que participó del encuentro se mostró conmocionada por la pérdida.

“Eran dos chiquitas buenísimas”, aseguraron, con tristeza, un grupo de padres, en diálogo con Info Región.

Por otro lado, la Hermana Irma, directora del establecimiento educativo, las recordó como “dos nenas muy alegres”.

“Eran dos nenas muy alegres; Pilar iba a sala de 3 y Candelaria tenía 6, pero iba a la de 5. La más grande ya estaba inscripta para el primer grado de la escuela primaria. Habíamos tenido la última entrevista con los papás, que eran personas muy abiertas ante las necesidades de la escuela”, resaltó la titular de la institución, ante la consulta de este medio.

En ese contexto, contó que muchos de los alumnos “siguen esperando a sus compañeras” y resaltaron que el gabinete de psicopedagogía del colegio está trabajando con ellos sobre el tema.

“Las maestras están haciendo lo posible, o lo imposible, para seguir adelante. Se termina el año y hay que comenzar de nuevo; es por eso que hay que sobrellevar y contener a los otros nenes que están en las salas. Todos preguntan por ellas. Mientras estaban desaparecidas lo que hacíamos era rezar y se las recordaba siempre, sobre todo en jardín y en las salitas”, manifestó la Hermana, visiblemente emocionada. Y agregó: “La explicación de la muerte de las nenas se la dejamos a las familias, aunque ha habido chicas que preguntaron por sus compañeras. Con la ayuda de las psicopedagogas pudimos ir afrontando el tema de la muerte, que es tan difícil. De todos modos, hay muchos que no creen que están muertas y las siguen esperando”.

En ese sentido, advirtió que Franco, hijo de Gabriela Viagrán, también acudía al centro educativo, pero “desde la desaparición que no se acerca al colegio”.

“Franco también es un alumno nuestro y está en 7° grado. En este momento está con su familia, en Pergamino, pero desde la desaparición que ya no asiste más al colegio. También tenemos que rezar por él; enterarse de este último hecho debió haber sido más que duro”, concluyó.

Los Pomar habían desaparecido el 14 de noviembre, cuando partieron desde José Mármol hacia Pergamino, adonde reside toda su familia. Incluso Fernando tenía previsto asistir dos días después a una entrevista laboral, ya que estaba desocupado desde hacía unos meses. Esta situación disparó varias hipótesis por parte de los investigadores. Fueron muchas las conjeturas que se tomaron, y trascendieron eventuales motivos de desaparición, infundados y que perdían solidez con el correr de los días.

La semana pasada se realizaron allanamientos en la vivienda de Ramírez al 2500. La fuga de la que muchos hablaban perdía peso hora tras hora. En el medio, un abanico de rastrillajes en el trayecto hacia Pergamino, que arrojaron resultados tan negativos como el accionar de la policía que estuvo a cargo de esa tarea. Es que el martes los cuatro cuerpos fueron hallados a metros de la ruta 31. Las pericias y las autopsias señalaron que se trató de un accidente y que murieron ese sábado, poco después de haber enviado un mensaje de texto a través de un teléfono celular para avisar que llegarían pronto. Ese final, nunca pudo leerse en otra trágica historia que se escribe en las páginas policiales de esta región.