El vicepresidente, Julio Cobos, volvió a diferenciarse del Gobierno e instó al oficialismo a “dejar de lado las diferencias” para ocuparse de “la inflación, la corrupción y la inseguridad”.
“La gente ya está podrida de vernos pelear. Hay que tratar de superar las diferencias y antinomias y dedicarse a trabajar por los verdaderos problemas que tiene el paÃs, como la inflación, la inseguridad y la corrupción”, reflexionó el Vicepresidente.
Además, se refirió a la media sanción que obtuvo el proyecto del impuesto al cheque en el Senado y consideró que "servirá para que la Casa Rosada deje de amenazar a los gobernadores".
Cobos aclaró que el proyecto de la coparticipación del impuesto al cheque “requerÃa mayorÃa simple y no absoluta como dice el oficialismo”.
"La Constitución exige mayorÃa especial (37 votos) cuando se crean o modifican asignaciones de recursos fiscales. Pero con la modificación del proyecto, lo que se hizo fue derogar la ley vigente y volver al convenio marco. Se lo explico como ingeniero: para construir un edificio se piden cantidad de autorizaciones y exigencias, pero para demolerlo, nada", explicó el mendocino.
Vale recordar que el Gobierno acusó al titular del Senado de no respetar la Constitución por avalar esta votación. Al respecto, Cobos dijo: "Si quieren respetarla, que empiecen por respetar al vicepresidente".
Sobre la posibilidad de que el oficialismo le inicie juicio polÃtico, Cobos volvió a desafiar al Gobierno: “Si quieren que lo inicien. Tienen que terminar con las chicanas y descalificaciones".
En tal sentido, opinó que "lo único que existe es la conspiración hacia la figura del vicepresidente, con permanentes ataques y pedidos de renuncia", mientras rechazó las crÃticas del oficialismo que lo ubican como el jefe de la oposición.
"No quedan descalificativos en la lengua española para la figura del vicepresidente", sostuvo Cobos. A su vez, consideró que las acusaciones de "usurpador" que le endilgaron la Presidenta y el jefe de la CGT configuraban "una falta de respeto, que responde a una persona irrespetuosa".
El mendocino reiteró que no va a renunciar a su cargo: "Cada dÃa que pasa me convenzo más de que estoy donde debo estar”.
Por último, resaltó que la dignidad “no se negocia” y sostuvo que continuará diciendo lo que piensa.