Nada como el calor de volver a casa


No hay sensación más grata que regresar al lugar de uno, a ese sitio de pertenencia que no se iguala con ningún otro. Así lo sienten Sergio Crevatín y Alegrandro García, quienes regresaron al Club Alemán después de siete años en España. El pivote se desempeñó con buen suceso en la Liga ASOBAL, la más importante del handball ibérico, mientras que el arquero se desempeñó en una competencia de menor relevancia.

En una charla con Info Región, las nuevas incorporaciones pero viejos conocidos del del Tricolor contaron las sensaciones de este regreso.

-¿Qué sensaciones les generó la vuelta al club?

-Sergio Crevatín: Raro, por el sentimiento que tengo por el club. Volver a casa es especial y que tus compañeros te reciban con los brazos abiertos es bárbaro.

Alejandro García: Yo sentí lo mismo, pero tengo que sumarle que vengo de una lesión complicada, como lo es la de ligamentos cruzados, y no sabía qué resultado final iba a tener; esto sumado a la inactividad de varios años en el deporte. Como dijo Sergio son situaciones del corazón.

-¿Cómo fue el momento de entrar a la cancha?

-SC: Obviamente, siempre que se juega un partido hay nervios y ganas de hacer las cosas bien, pero con la tranquilidad de estar con gente que uno conoce y saber que te van a respaldar en todo momento.

-AG: Para mí fue una sorpresa el protagonismo de la priemera fecha, porque no esperaba jugar el tiempo que estuve en cancha. El apoyo que recibí del cuerpo técnico y de mis compañeros antes de entrar a la cancha hace todo más sencillo. Me ayudó también jugar con gente con quien lo hice toda la vida, como Sergio, Cristian (Hajnsek) o Monchi (Carlos Illanes).

-¿Fue pura ansiedad la semana previa al partido con Mitre? ¿Cómo vivieron los minutos previos al duelo?

-SC: Ansiedad en la semana no, pero el sábado sí tenía ganas de que llegue la hora del partido para vivir esas sensaciones que son hermosas. Fueron un par de minutos de nerviosismo, después me pude tranquilizar y pensar con la cabeza y no tanto con el corazón.

-AG: La verdad que tuve nervios al comienzo, necesité 30 minutos para sentirme cómodo en la cancha. De todos modos, tengo un montón por progresar y volver a mostrar el nivel de antes. El día que deje de tener ese pequeño cosquilleo en una entrada en calor, será cuando diga que no tengo que jugar más.

-¿Encontraron muchas diferencias entre el handball actual y el que jugaban en España?

-SC: Sí, sobre todo en la la parte física, más que nada en comparación a la liga que estaba yo. Después, la táctica de juego es en todos lados igual, los estadios son diferentes pero te adaptas rápido.

-AG: Sergio viene de jugar en la mejor liga del mundo. Yo, en los tres años que jugué allá lo hice en Primera Nacional, que es muy inferior a la que jugó él; pero la comparación entre el nivel del handball argentino con el de diez años atrás, hay que decir que creció.

-¿Cuándo tomaron la decisión de pegar la vuelta?

-SC: En diciembre lo estuve meditando y creo que fue una buena decisión en mi vida, para cambiar de aire y empezar de vuelta en el club.

-AG: Yo justo un año antes de venir, por temas personales y familiares. Es por una mezcla de situaciones y momentos que uno decide regresar.

-¿Con qué expectativas volvieron al club?

-SC: Obviamente de lograr algo importante en el club, de ser campeones.

-AG: El título es el máximo objetivo. Buscaré aportarle al grupo la experiencia que tengo, serle útil al cuerpo técnico a la hora de tomar decisiones.

-¿Les quedó la espina de no haber conseguido un título con el club?

-SC: Un poco sí. Verlo de afuera me encantó, lo disfruté como uno más, pero uno siempre quiere estar adentro. Hay que trabajar con ese objetivo en la cabeza.

-AG: Los últimos seis años, hasta que nos fuimos, el club estaba entre los tres mejores equipos, peleó todos los torneos, y te vas con esa satisfacción de que los que estaban acá terminaron con ese objetivo en 2008.

-¿Pensaban que se iban a encontrar con jugadores de su época como Hajnsek o Luis-Larre?

-SC: Hace un año atrás no me lo imaginaba, sobre todo lo de Crilo (Hajnsek) o Juani (D’alesio). Lo de Matías (Lima) y el Chelo (Luis-Larre) sí, porque son parte fundamental para que hoy esté acá. Si no hubiesen estado amigos míos me hubiese costado más la decisión de seguir jugando.

-AG: Los chicos son la principal razón de la vuelta. Vivo en Pacheco y el esfuerzo que hago es grande para estar con ellos dentro de una cancha. El motivo por el cual estoy hoy en el club es por ellos, por apoyo del cuerpo técnico y para darle una mano al equipo.

-¿Es bueno o malo que el promedio de edad del equipo sea alto?

-SC: Siempre en un plantel tiene que haber jugadores de experiencia y jóvenes, sino no se podrían conseguir objetivos.

-AG: Conozco muchos arqueros de mi edad que, a nivel mundial, están jugando. Pero la mezcla de generaciones hace que haya un equilibrio emocional en la cancha y a nivel físico también. La mezcla de eso hace que el equipo sea maduro en todos los aspectos.

-Ya se dieron el gusto de volver a jugar con la camiseta de Lomas, ahora resta que debuten en casa.

-SC: Tengo más ansiedad por esa presentación que por el partido de la semana. Volver a mi cancha, como la considero, y delante de mi público, con mi familia, será para mí un momento inolvidable.

-AG: Pienso igual que Sergio. Igualmente fue positivo jugar el otro día con todas las condiciones adversas en un debut. En el club uno tendrá otro tipo de nervios, desde luego jugaría todos los partidos en casa.

Juan Manuel García