Fana del Cele, antes de nacer...


No quería esperar cinco meses más, no… ni loco. Y bien se sabe que el fanatismo lleva al hombre a quebrar reglas, aunque también a crearlas…Por eso, apenas supo que ese bebé que crecía en el vientre de su mujer era varón, el celeste y el blanco comenzaron a latirle en el rojo de la sangre, y no lo dudó un instante: salió del consultorio del ecógrafo y fe directo al club Temperley, donde exigió un carnet para su hijo, y tras discutir lo logró. Así, Alejo, fue el primer bebé en asociarse al Cele aún antes haber nacido, y su padre, el hombre que dio origen a la categoría “pre-natal”.

El protagonista de esta historia es Fabían Dinocco, que hace ya cuatro años hizo la proeza de la que ahora puede disfrutar todos los fanas del cele.

“Yo siempre dije que cuando mi mujer quedara embarazada iba a hacer socio a la criatura antes de que naciera. En la primera ecografía donde nos dijeron que iba a ser varón, me fui directo para el club”, explicó entusiasmado a Info Región.

Fabían cuenta que tuvo que toparse con el mostrador co un primer “no se puede”, porque claro, uno de los requisitos más básicos para asociarse a las entidades es que la persona presente el documento nacional de identidad (DNI).

“Lo que le dije es que había nenes sin DNI que a los dos días de haber nacido eran socios; a lo que me contestaron que al menos ya habían nacido”, relató el hombre, que ahora se ríe ente el recuerdo.

Ya una vez fuera del club, casi resignado ya que su idea comenzaba a quedarse en tan solo una ilusión, Fabián Dinocco se presentó en la oficina del, en ese entonces, secretario Osvaldo López.

“Le comenté el tema. Me trató como un loco (risas de por medio), pero yo le dije que podía dar lugar a la nueva categoría, la prenatal”, agregó.

Para luego continuar: “Pasaron dos días, me llamó López y me dijo que estaba aceptado, que fuera al club para hacer los trámites”.

Fue así que el 26 de enero de 2006, Alejo Gianluca Dinocco se convirtió en el primer socio prenatal del Club Atlético Temperley.

“Después de él hubo tres o cuatro casos más. Una vez que se enteraron del sexo los hicieron socios prenatales. Pero el hecho es que las vueltas las tuve que pegar yo, y eso me pone orgulloso”, aseguró Fabián.

“El carnet lo pagué como cualquier hijo de vecino, pero no tenía foto, claro. Cuando nació tuve que hacer el de la fotito, y cambiarlo a categoría infantil”, concluyó.

Hoy Alejo tiene cuatro años y comparte junto a su padre el amor por el club que hoy también es dueño de su corazón. Y Fabián lo sabe entonces: su esfuerzo y su ocurrencia, valieron la pena.