A seis a√Īos del crimen de Santiago, a√ļn no qued√≥ firme la condena


¬ďSanti¬Ē de ojos p√≠caros y sonrisa amplia, ten√≠a ocho a√Īos cuando desapareci√≥ de la puerta de su casa de Canning, el 13 de julio de 2005. Y ocho a√Īos fue todo los que lo dejaron vivir los cuatro vecinos que lo secuestraron, y tras pedirle dinero a sus padres lo asesinaron a golpes y lo tiraron luego, atado a una baldosa, a un pozo ciego.

A seis a√Īos de ese momento que cambi√≥ la vida de la familia Miralles para siempre, y a tres de que la Justicia condene a prisi√≥n perpetua al matrimonio de Enrique Eloy Coito Piriz y Ana Isabel Machado Vargas, a su hijo, Henry Alexander Coito Machado, y a su padrino Abel Dom√≠nguez Farias, Walter, el pap√° de Santiago se queja de que la condena ¬ďa√ļn no est√° firme¬Ē, y reclama, en nombre de los suyos, una definici√≥n para poder por fin estar tranquilos, aunque no sin dolor.

¬ďEstamos esperando que la C√°mara de Casaci√≥n de Comodoro Py se expida sobre el fallo del Tribunal Federal 1 de La Plata. Los cuatro detenidos del crimen est√°n con una condena de cadena perpetua, la mujer est√° en Ezeiza y los tres hombres en Marcos Paz, pero la condena no est√° firme¬Ē, se quej√≥.

A seis a√Īos del crimen de su hijo, Walter sostiene que la vida, despu√©s de atravesar una situaci√≥n tan extrema, nunca es f√°cil.

¬ďTengo los mejores recuerdos de Santi. Era un nene muy culto, maduro y muy compa√Īero. Hoy su hermanito tiene siete a√Īos y pregunta permanentemente qu√© fue lo que paso con √©l y c√≥mo era. Se me hace muy dif√≠cil todo pero debemos seguir porque tenemos otro nene chiquito a quien cuidar¬Ē, remarc√≥.

Pese a la angustia y a la ausencia, sin embargo, los Miralles decidieron transformar la tristeza en solidaridad, y conformaron, poco después del crimen, la ONG Santiago Miralles, abocada a contener y a orientara a familiares de víctimas de la violencia.

¬ďLa organizaci√≥n se divide en dos √°reas, un √°rea que est√° compuesta por abogados y otra que est√° compuesta por psic√≥logos. Todos trabajamos ad honorem¬Ē, explic√≥ Walter, que especific√≥ adem√°s que lo que hace el grupo es ¬ďdar asesoramiento legal y contenci√≥n a las familias que hayan sufrido un episodio violento¬Ē.

De todos modos, los Miralles remarcan que llevarla adelante tampoco es sencillo: ¬ďSe nos hace muy dif√≠cil el mantenimiento ya que no tenemos ninguna ayuda, es todo a fuerza de pulm√≥n. Hemos solicitado en alg√ļn momento un subsidio pero no tuvimos respuesta¬Ē, se√Īal√≥.

Santi fue secuestrado el 13 de julio de 2005 de la puerta de su casa de Canning, ubicada en Pueyrredón 539. Sus padres se habían mudado a ese barrio, poco habitado y con mucho verde, para estar más tranquilos y para alejar a sus hijos de la gran ciudad, donde la inseguridad era una moneda más corriente.

Santi tal vez jamás percibió que estaba corriendo un riesgo, porque quienes le pusieron punto final a su destino eran los padres y el hermano de quien fuera su amiguito, el nene con quien jugaba casi todas las tardes.

Poco después de su desaparición sus padres recibieron un llamado extorsivo que exigía dinero a cambio de liberarlo, pero los investigadores creen que de cualquier modo lo hubiesen matado, porque él sabía dónde y con quiénes estaba.

Tras una intensa b√ļsqueda que fue puerta a puerta, un perro rastreador de la Divisi√≥n Canes de la Polic√≠a bonaerense se√Īal√≥ el pozo ciego de una casa quinta vecina, situada a s√≥lo 30 metros del hogar de los Miralles.

Profesionales de la Polic√≠a Cient√≠fica determinaron que Santiaguito muri√≥ por un brutal golpe en la cabeza que le provoc√≥ la p√©rdida de masa encef√°lica y que luego fue arrojado al pozo, pero a√ļn con vida.

Horas antes del hallazgo, su padre quiso entrar a la casa quinta vecina donde despu√©s se supo el nene estuvo secuestrado, pero no pudo, porque la Justicia no hab√≠a librado a√ļn una orden de allanamiento.