La crisis económica golpea fuerte en los países europeos, e Italia no es la excepción a ello: deberá aplicar una serie de ajustes a fin de poder soportar esta situación, los cuales serán aprobados este viernes por el Parlamento, confirmó hoy el ministro de Economía,
Giulio Tremonti.
El funcionario anticipó una "austeridad reforzada", al hablar durante la reunión de la asociación de banqueros del país, que tuvo lugar después de que los partidos de centro-izquierda de la oposición señalaran el martes que no obstaculizarán los intentos por introducir las medidas con enmiendas de último momento.
El plan de ajuste, que incluye recortes de más de 40 mil millones de euros (55 mil millones de dólares), es visto por la Unión Europea (UE) como crucial para equilibrar el presupuesto en 2014 y restablecer la confianza en la capacidad del país de hacer frente a sus deudas.
Para ello Italia debe reducir su déficit público al 0,2% del PIB (producto interno bruto) contra el 4,6% de 2010, de modo de tranquilizar a los mercados, que temen un contagio de la crisis que se propaga en la eurozona. Tremonti agregó que los municipios "serán impulsados a vender sus activos, a través de un mecanismo de incentivos, que será introducido en su pacto de estabilidad", aunque la agencia Ansa aclaró que las privatizaciones excluirán el servicio de agua.
Pese al optimismo del ministro, el gobernador del banco central italiano y presidente electo del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, advirtió en la misma reunión de banqueros que harán falta más recortes, de lo contrario "no será posible evitar un aumento de los impuestos".
La agencia de calificación crediticia Fitch Ratings calificó de "ambicioso" el plan de consolidación fiscal presentado por el Gobierno italiano y subrayó que si cumple con los objetivos marcados logrará que se mantenga su perfil de riesgo y la calificación actual de su deuda.