Crisis industrial: se perdieron más de 97.000 empleos y cerraron 4.020 empresas desde fines de 2023
Un informe del CEPA advierte sobre la caída de la actividad manufacturera, el cierre de fábricas y el aumento de la conflictividad laboral.
La industria argentina atraviesa un escenario de fuerte contracción, con pérdida de puestos de trabajo, cierre de empresas y bajos niveles de utilización de la capacidad instalada. Según datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se destruyeron 97.312 empleos industriales registrados.
En ese período, la cantidad de trabajadores registrados en la industria pasó de 1.215.092 a 1.117.780, lo que representa una reducción del 8%. Al mismo tiempo, desaparecieron 4.020 unidades productivas, una caída del 8,1% en el entramado empresarial del sector.
El informe también contabiliza el cierre de 46 plantas fabriles de importancia durante los últimos tres años. A ese panorama se suma el deterioro financiero de las compañías: la mora industrial se quintuplicó y actualmente afecta a más de 4.000 empresas.
La capacidad instalada quedó por debajo del 60%
Uno de los indicadores que refleja la caída de la actividad es la utilización de la capacidad instalada. En junio de 2026, las fábricas operaron en promedio al 59,1% de su potencial productivo, lo que implica que aproximadamente cuatro de cada diez máquinas permanecieron apagadas.
La situación tuvo un impacto especialmente fuerte en algunos segmentos de la producción. Los sectores de metalmecánica y minerales no metálicos registraron retrocesos superiores al 30%, de acuerdo con los datos relevados.
Entre las causas señaladas aparecen la debilidad del mercado interno, el incremento de las tarifas energéticas y el crecimiento de las importaciones. Tanto el informe como la Unión Industrial Argentina (UIA) vinculan parte del deterioro con una “apertura no planificada” de las compras externas.
Importaciones y mercado interno, entre los factores señalados
De acuerdo con los datos presentados, los bienes finales importados llegaron a representar el 45,5% en los sectores más afectados. Esa mayor presencia de productos del exterior coincidió con una demanda interna debilitada, lo que aumentó la presión sobre las empresas manufactureras.
El deterioro de la actividad también comenzó a reflejarse con mayor intensidad en la conflictividad laboral. Entre enero y agosto de 2026 se relevaron 180 casos vinculados con despidos, suspensiones, cierres de plantas y quiebras.
Las pymes concentraron más de la mitad de esos episodios. Los casos se distribuyeron entre diferentes ramas industriales y alcanzaron a empresas metalúrgicas, textiles, alimenticias, papeleras y forestales.
Cierres, despidos y suspensiones en distintas provincias
En el sector metalúrgico, José Cascasi y Cía. cerró su planta ubicada en Tigre, mientras que Metalfor despidió al 70% de su personal en Córdoba.
En la industria textil, Will Der cerró dos plantas y desvinculó a 120 trabajadores, mientras que Fisipa ingresó en concurso preventivo. También se registraron problemas en el sector alimenticio: Granja Tres Arroyos paralizó una planta en la provincia de Buenos Aires, con 270 puestos de trabajo en riesgo.
La situación se extendió además a la actividad forestal. Linor SRL cerró sus operaciones en Misiones, mientras que Forestal Tapebicuá paralizó su planta en Corrientes, donde quedaron comprometidos más de 500 empleos.
Argentina, entre los países con mayor caída industrial
El retroceso de la producción manufacturera también aparece reflejado en la comparación internacional incluida en los datos del informe. Entre 2023 y 2025, la industria argentina acumuló una caída del 7,9%.
Ese desempeño ubicó al país entre los de mayor contracción industrial a nivel global durante el período analizado. Según el relevamiento, solamente Hungría registró una evolución más negativa.
La comparación regional mostró un escenario diferente. Mientras la producción industrial argentina retrocedió, países como Brasil, Chile, Perú y Uruguay registraron crecimiento, profundizando la diferencia en el desempeño manufacturero de la Argentina respecto de otras economías de la región.
