El apagón desatado en la madrugada de hoy y que afectó a 70.000 usuarios en el AMBA puo de manifiesto que el problema del suministro eléctrico no pasa por la generación de energía sino por su distribución.
El incidente fue “un principio de incendio en un túnel de cables de media tensión de la zona de Parque Avellaneda” informó la cuenta oficial de Edesur en X.
Por su parte, en la tarde de ayer se produjo una doble falla en la subestación transformadora que Edenor tiene en Santa Rita que refuerza la transmisión para los barrios porteños Villa General Mitre, Villa del Parque y Villa Santa Rita.
“El alimentador 143-32 esta fuera de servicio desde el miércoles 15 de enero a las 4 AM”, informó Edenor en un parte donde se comprometió a instalar ocho generadores móviles para alimentar la zona hasta que se finalice la reparación del cableado.
Si hiciera falta más evidencia de que la crisis del sistema no se desata por la falta de generación, sino por el colapso de las líneas de transporte y distribución, alcanza con incorporar al análisis la notable caída de la demanda de energía eléctrica por parte del entramado productivo.
Además, los mercurios apenas rozan los 35° cuando hubo enero por encima de los 50°.
Este panorama y el expertise de las distribuidoras Edesur y Edenor indican que el mal menor es ‘bajar la palanca’ para evitar mayores riesgos pues, sostienen, que es mejor desconectar segmentadamente a los usuarios, para que se enfríen las estaciones transformadoras, que padecer un incendio en las líneas de alcances inconcebibles.
Este apagado preventivo ya fue puesto en marcha por un viejo conocido: En diciembre de 2013, el ministro de Planificación del gobierno kirchnerista, Julio De Vido, apeló a esta maniobra a la que definió como “interrupciones preventivas que se realizan para efectuar tareas de mantenimiento, cuando se detecta que en un determinado lugar las instalaciones eléctricas pueden estar sobreexigidas por exceso de demanda”.