El cierre de Fate en la planta ubicada en Virreyes, partido bonaerense de San Fernando, dejó a 920 trabajadores en la calle y abrió un nuevo frente de conflicto sindical en el sector industrial. La decisión fue calificada como “un acto desleal y antisindical” por Miguel Ricciardulli, integrante del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), quien aseguró que la medida tomó por sorpresa incluso al personal jerárquico.
“Nos habían dicho que no habían mandado telegramas y que la función iba a arrancar normalmente. Hoy ingresaban compañeros que volvían de los 21 días de vacaciones”, explicó el dirigente. Sin embargo, al llegar este miércoles por la mañana, los empleados encontraron un cartel en la puerta que informaba el cierre de las instalaciones y la puesta a disposición de las indemnizaciones en los plazos legales. La histórica empresa Fate confirmó así la paralización total de su actividad en esa planta.
Ricciardulli sostuvo que la empresa argumentó que no puede subsistir por la situación derivada de las importaciones. “No tiene sentido que una planta de esta magnitud cierre de esta manera. Si hay responsables, es el Gobierno, que abrió indiscriminadamente las importaciones”, afirmó. En ese sentido, remarcó que la producción cayó de 350 mil neumáticos mensuales a 150 mil en los últimos meses, en un contexto de retracción de la actividad industrial y mayor ingreso de productos extranjeros.
El dirigente también denunció que un grupo de 15 trabajadores permanece dentro de la planta reclamando la continuidad laboral y que hay un fuerte operativo policial en el lugar. “Detuvieron a nuestro secretario general, Alejandro Crespo. Hay infantería y un montón de policías dentro de la fábrica”, señaló. Con casi 80 años de historia, Fate es señalada por el gremio como la única fábrica nacional que produce neumáticos, y su cierre profundiza la crisis en el sector manufacturero, en medio de crecientes tensiones entre el movimiento obrero y la administración nacional.