Tras quedar colgado en Lanús luego de agredir a dos rivales en un amistoso ante Tigre, el centrodelantero de Lanús Leandro Díaz, quien tenía todo listo para ir a jugar a la Universidad de Chile, decidió no viajar a su presentación en sociedad y disculparse con el granate.
Pese a que hoy debía cruzar Los Andes para firmar su contrato y que tenía el pasaje confirmado, decidió no ir al aeropuerto, sino a la práctica de Lanús, donde le pidió disculpas públicamente a sus compañeros, al cuerpo técnico y a los dirigentes.
“Estoy dolido, fue tristísimo porque fue un partido en donde nos vamos a preparar y termina en ese escándalo. Hice todo lo posible para volver a Lanús, le falté el respeto a Tigre”, aseguró Díaz quien, más allá de las disculpas, seguirá entrenando aparte.
“No tenía nada personal, venía cargado de muchas cosas. No sé por qué, jamás lo hice. No soy una persona que busca problemas por más que me digan que soy loco. Reconozco que el culpable fui yo”, admitió.
En un preparatorio para la temporada 2025, hace dos semanas se enfrentaron Lanús y Tigre en el predio que la AFA posee en Ezeiza. En una pelota dividida, Díaz fue a barrer a un juvenil de Tigre en pos de ganar la pelota pero el delantero perdió por completo la cabeza y decidió pegarle una patada en el piso al joven que se encontraba indefenso.
Ante esta situación, el defensor Alan Barrionuevo fue a defender al juvenil y a recriminarle a Díaz su accionar pero el delantero de Lanús, lejos de calmar las aguas, le metió una trompada en medio de la boca al ex Deportivo Riestra sin mediar palabra.
El defensor se fue de la cancha escupiendo sangre y tuvo que ser trasladado al hospital más cercano donde determinaron que le hundió algunos dientes y parte de la encía. El partido fue suspendido y Barrionuevo tendrá algunas semanas de recuperación.
Tras este escándalo, los dirigentes de Lanús decidieron marginar del plantel a Díaz que se refirió a lo sucedido: “Lo que pasó quedó ahí en la cancha y ya está. Después le pedí disculpas al 3 de Tigre, le di un abrazo, le dije: ‘amigo, discúlpame. No sé por qué reaccioné así ni qué se me vino a la mente’”.
Díaz resaltó que es la primera vez que le sucede algo así: “Es mentira que me vivo peleando. No sé porque reaccioné así, sinceramente. No soy una persona que busque el problema, aunque me digan que soy loco. Y cuando me equivoco como en esta, tengo que reconocer que el culpable fui yo. Algunos compañeros me dijeron que estaba equivocado. Cali (Carlos Izquierdoz) me retó un poquito bastante y también el Laucha (Lautaro Acosta). Les tengo cariño y sobre todo mucho respeto. Fue todo culpa mía, obviamente”.
“No puedo pelearme o discutir con todo el mundo. En su momento en Estudiantes lo he trabajado y pude controlar bastante la ira. Fue un momento difícil en mi carrera. No fue con un coach, ni psicólogo, sino algo peor… Había ido a varios lugares y ninguno me convencía hasta que encontré a una psicóloga en La Plata que me dirigió el demonio hacia adentro de la cancha, no afuera” añadió.
Sobre su futuro en Lanús, el futbolista declaró: “No me puedo ir así -señaló-, más por cómo quiero a Lanús. Yo viví y dormí abajo de esa tribuna. Por eso uno le toma un cariño diferente. Estuve tres años en la pensión y volver para ayudar al club cuando estaba peleando el descenso fue muy importante. No me voy a ir, así tenga que entrenarme solo. Cuando me necesiten, voy a estar ahí, a muerte”.
“Hoy hablé con el entrenador y también estaba triste y dolido, con todas sus razones. Lo que me dijo es verdad, hablé bastante y reconocí mis errores. Con 32 años tengo bien claro que no me va a afectar en lo más mínimo cuando deje de jugar. No lo voy a extrañar para nada. Me gustaría irme bien de Lanús después de este año, o quedarme si quieren. Pero mi intención es retirarme en Lanús o en Atlético Tucumán. De uno soy hincha y en el otro tengo el corazón, tengo casa en Lanús y me voy a quedar a vivir ahí” concluyó Díaz.