En la séptima audiencia del juicio oral por el fallecimiento de Diego Armando Maradona, peritos de la Policía Científica testificaron que, aunque “no se detectaron rastros de alcohol ni drogas en el cuerpo del astro del fútbol, sí presentaba una cirrosis hepática avanzada”.
El médico tanatólogo Alejandro Vega informó que el corazón de Maradona pesaba 503 gramos, superando ampliamente el rango normal de 250 a 300 gramos para una persona de 60 años. Este hallazgo sugiere una isquemia de larga data, indicando una reducción prolongada del flujo sanguíneo y oxígeno al órgano.
Por su parte, el perito Ezequiel Ventosi destacó que, aunque las pruebas toxicológicas no evidenciaron consumo reciente de sustancias, se identificó un cuadro avanzado de cirrosis en el hígado de Maradona. Esta enfermedad suele ser consecuencia de hepatitis o consumo excesivo de alcohol.
Además, la perito Silvana De Piero señaló que se encontraron edemas, es decir, acumulaciones de líquido, en órganos vitales como el cerebro, el corazón y los pulmones, indicando una función renal alterada y complicaciones cardíacas.
Estos testimonios aportan detalles cruciales sobre el estado de salud de Maradona en sus últimos días y son fundamentales para determinar las responsabilidades en el proceso judicial que investiga las circunstancias de su muerte.