Murió Quincy Jones, una leyenda de la música


Quincy Jones, el productor musical más importante del mundo y mentor de artistas como Michael Jackson y Frank Sinatra, murió hoy a los 91 años, informó su agente Arnold Robinson a través de un comunicado en el que no especificó la causa de muerte de esta figura de la historia de la música.

“Con el corazón lleno, pero roto, debemos compartir la noticia del fallecimiento de nuestro padre y hermano Quincy Jones. Y aunque esta es una pérdida increíble para nuestra familia, celebramos la gran vida que vivió y sabemos que nunca habrá otro como él”, dijo la familia Jones en el comunicado emitido por el representante.

Quincy Delight Jones fue un trompetista, compositor, director de orquesta, arreglador y productor estadounidense. Fue el productor principal de Michael Jackson, quien trabajó en discos legendarios como Thriller, el álbum más vendido del mundo, y Bad.

Su música abarcó el Rythmin and Blues, el jazz y la fusión, y en su carrera no sólo hay grabaciones con Frank Sinatra, la composición de bandas sonoras para películas y su labor como productor de álbumes de Michael Jackson como Off the Wall, Thriller y Bad sino que, también fue quien logró armar la canción We Are the World.

La grabación de este éxito se dio en la noche del 28 de enero de 1985. Participaron un seleccionado de 45 estrellas de la música, lideradas por Quincy. Además de Michael Jackson, Stevie Wonder y Lionel Richie, cantaron también como solistas Diana Ross, Ray Charles, Kenny Rogers, Tina Turner, Kim Carnes y Cindy Lauper, entre otros.

El objetivo solidario también convocó a Bob Dylan, a Bruce Springteen, Paul Simon, Billy Joel y Huey Lewis. En el coro estaban el actor Dan Aykroyd, Bob Geldof, La Toya, Randy, Jacky, Marlon y Tito Jackson. Entre otros músicos, Paulinho da Costa estuvo en la percusión. La banda se conocería como USA for Africa.

La visita a Buenos Aires en 1956

Quincy Jones estuvo en la Argentina en 1956. Tenía apenas 23 años y era uno de los trompetistas de la orquesta de Dizzy Gillespie. Según cuenta Claudio Parisi en su libro Grandes del jazz internacional en Argentina dejó un consejo que influyó en uno de los padres que el género tuvo en la patria.

Durante una semana, Gillespie actuó en el Teatro Casino y todas las jornadas extendían sus noches en la boite Rendez Vous, en Maipú al 800, donde zapaban con músicos argentinos como Osvaldo Fresedo, Chivo Borraro, Horacio Malvicini y Pichi Mazzei, entre otros.

Fue en esas veladas donde el contrabajista Jorge López Ruiz lo conoció: “Quincy no venía mucho a tocar porque nunca fue un gran trompetista ni un gran improvisador. Tocaba bien pero nada más. No le interesaba eso, a él le gustaba dirigir. Es más, había ingresado a la orquesta de Gillespie fundamentalmente porque hacía arreglos. Lo importante era como escribía”.

“Ahí fue que nos relacionamos en el boliche. La primera partitura de orquesta que tuve en mis manos en mi vida me la dio Quincy. Era de él. Y todavía la conservo. Me acuerdo de una de las cosas que Quincy nos decía y que siempre me sirvió para escribir y para dirigir: ‘Cuando uno cree que está tocando a tiempo, todavía está apurado, no hay que llevarse la música por delante, hay que dejarla fluir’. Ese es un concepto muy grosso. Diría que de los más importantes de la música”, recordó el maestro del contrabajo.

Jones recibió premios como Grammy Legend Award, Premio Kennedy, la Medalla Nacional de las Artes y la Legión de Honor, entre otras distinciones.

Además, Quincy Jones organizó la célebre reunión “We are the World”, la canción cuyo objetivo solidario era juntar fondos de todo el mundo para combatir el hambre en Etiopía, donde habían muerto más de un millón de personas después de una sequía sin precedentes.