Varios policías manifestantes protagonizaron este lunes una protesta policial en Rosario frente a la sede de la Jefatura provincial para exigir mejoras salariales y condiciones laborales, especialmente en el área de salud mental. La jornada estuvo marcada por momentos de fuerte tensión, luego de un intento de desalojo que derivó en la quema de cubiertas sobre la vía pública.
Desde la Asociación Personal Policial señalaron que los reclamos llevan tiempo sin respuesta y apuntaron a la necesidad de “una recomposición salarial real, con un haber inicial no inferior a la canasta básica total y liquidaciones claras y auditables”. La protesta se intensificó con el correr de las horas y obligó a la intervención de las autoridades.
Pese al conflicto, fuentes oficiales aseguraron que el servicio de seguridad no se vio resentido durante la noche del lunes y la madrugada del martes. Indicaron que alrededor de 80 móviles continuaban afectados a tareas operativas a las 6 de la mañana, a los que se sumaron efectivos del Comando Unificado de Fuerzas Federales, garantizando el patrullaje en distintos puntos de Rosario.
En paralelo, el Gobierno de Santa Fe recordó que días atrás presentó un plan integral para las fuerzas de seguridad, que contempla cuatro ejes centrales: recomposición económica, salud mental, alojamiento y transporte. El ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, sostuvo que la iniciativa se implementará mediante un esquema de diálogo permanente y mejora continua, “sin escatimar recursos”.
La situación generó un fuerte impacto puertas adentro de la fuerza. Mario, policía retirado de Santa Fe, expresó en declaraciones televisivas que “hay unidades acuarteladas” y describió un clima de profundo malestar: “Me duele en el alma ver policías contra policías. El tema empezó por el sueldo. En una semana se mataron cuatro policías y los mandan solos a la calle”.
Por su parte, una de las policías que resultó agredida durante los incidentes remarcó la gravedad del cuadro de salud mental dentro de la institución. “Hubo un problema gigante. Se mataron compañeros dentro de la Jefatura. No hay asistencia psicológica y las condiciones laborales son muy duras”, señaló, al tiempo que denunció extensas jornadas laborales y escasos descansos.