El dirigente sindical Pablo Moyano renunció este viernes a su cargo como co-secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), en medio de crecientes tensiones internas sobre el rumbo político de la central. La decisión, anunciada mediante una breve nota dirigida al Consejo Directivo, marca un punto de inflexión en la conducción compartida de la organización y abre interrogantes sobre el futuro de la entidad.
Moyano, referente del gremio de Camioneros, argumentó su renuncia al expresar su desacuerdo con las decisiones adoptadas por la llamada “mesa chica” de la CGT. Según el líder sindical, estas decisiones favorecieron una postura dialoguista con el Gobierno en un contexto que, según él, requería mayor dureza frente a lo que calificó como “el ajuste libertario”.
Disidencias con la vertiente “dialoguista”
El jueves anterior, representantes del sector dialoguista, encabezados por Gerardo Martínez (UOCRA), se reunieron con funcionarios del Gobierno y empresarios del Grupo de los 6 para tratar temas relacionados con la Ley de Bases. Esta reunión evidenció un acercamiento entre la central obrera y el oficialismo, y derivó en la decisión de desestimar un nuevo paro nacional, que era reclamado por el líder de Camioneros.
Moyano, en cambio, insistió en la necesidad de implementar un plan de lucha que priorizara el enfrentamiento con la administración nacional. Sin embargo, esta postura fue desestimada por los sectores mayoritarios de la conducción de la CGT, quienes optaron por abrir una instancia de diálogo con el oficialismo.
Impacto en la conducción de la CGT
La renuncia de Moyano desata una crisis en la estructura de la CGT, que ya enfrentaba tensiones entre los sectores dialoguistas y aquellos que proponen una estrategia más confrontativa. Desde el comienzo de la presidencia de Javier Milei, el líder camionero se mostró crítico ante decisiones de la central sindical que, a su entender, no respondían a las necesidades urgentes del movimiento obrero.
Ahora el Consejo Directivo reorganizar la conducción, lo que podría derivar en una reformulación de las estrategias sindicales frente al Gobierno y los empresarios. La relación entre los sectores enfrentados dentro de la CGT también será clave para determinar si esta decisión de Moyano se traduce en un quiebre mayor dentro de la central obrera.