La industria electrónica de Tierra del Fuego paralizó completamente sus actividades ayer en rechazo a la decisión del Gobierno nacional de reducir los aranceles a la importación de productos terminados.
La medida, impulsada por el Ministerio de Economía que conduce Luis Caputo, generó un fuerte malestar en el sector y encendió las alarmas por la posible pérdida de miles de empleos en la provincia.
“Esto no es solo un paro, es una jornada de lucha. Estamos defendiendo la industria nacional y cada uno de nuestros puestos de trabajo”, expresó el secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Río Grande, Oscar Martínez. El gremio fue uno de los principales impulsores de la medida de fuerza, que tuvo un alto acatamiento en fábricas clave del sector.
Por su parte, desde la Multisectorial de Ushuaia señalaron que “el ataque a la industria fueguina es directo”, y advirtieron que “la apertura indiscriminada de importaciones pone en jaque el futuro de miles de familias que dependen del empleo industrial en la isla”. Además, cuestionaron que “no hay ningún tipo de protección para el trabajo argentino frente a una competencia desleal”.
La protesta se enmarca en el creciente malestar de sectores productivos ante la apertura comercial que impulsa el Gobierno de Javier Milei. Desde el Ejecutivo nacional sostienen que la medida apunta a mejorar la competitividad y bajar los precios para el consumidor, pero en Tierra del Fuego denuncian que “no hay plan industrial, sólo desmantelamiento”.