Una encuesta realizada en junio por la organización Inquilinos Agrupados reveló que el 67% de las familias inquilinas destina entre el 30% y el 50% de sus ingresos mensuales para pagar el alquiler. El estudio advierte sobre una “situación de extrema gravedad social”, producto del desbalance entre ingresos y costos habitacionales.
La Encuesta Nacional Inquilina, elaborada sobre casi 1000 casos en todo el país, también expone una creciente presión financiera: el 14% de los hogares asegura que usa más del 60% de su sueldo para poder alquilar, mientras que entre los jubilados el promedio destinado al alquiler asciende al 49%.
En cuanto a las actualizaciones de contrato, el 78% de los encuestados afirmó que su alquiler aumenta cada menos de 6 meses, el 55% lo hace según el índice de inflación (IPC), y solo el 16% cuenta con una actualización anual.
El escenario a corto plazo no es más alentador: el 89% de los inquilinos teme no poder pagar el alquiler en los próximos meses, mientras que apenas un 11% cree que podrá hacerlo sin dificultades.
Además, el estudio destacó un fuerte nivel de endeudamiento general: el 72% de los hogares tiene deudas, y dentro de ese grupo, el 56% lo atribuye al uso de tarjetas de crédito, el 44% a la compra de alimentos, el 32% al pago del alquiler y otro 32% a gastos relacionados con la salud.