El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, anunció el fin de la guerra entre Israel e Irán con un alto el fuego progresivo de 24 horas.
Lo hizo a través de un mensaje publicado en su red Truth Social, donde afirmó que “Israel e Irán han acordado plenamente que habrá un ALTO AL FUEGO (sic) total” y que la guerra, que duró doce días, quedará oficialmente finalizada una vez cumplido ese plazo.
“Que Dios bendiga a Israel, que Dios bendiga a Irán, que Dios bendiga Oriente Medio, que Dios bendiga a Estados Unidos de América y que Dios bendiga al mundo”, escribió.
El acuerdo implica una tregua escalonada: Irán iniciará el alto el fuego seis horas después del anuncio, una vez cumplidas sus “misiones finales”; doce horas después será el turno de Israel, y a las 24 horas se proclamará formalmente el fin de las hostilidades.
Trump celebró el desenlace como un triunfo diplomático de su gobierno: “Esta es una guerra que podría haber durado años y destruido todo Oriente Medio, pero no lo hizo, ¡y nunca lo hará!”, sostuvo.
Trump aseguró que “durante cada ALTO AL FUEGO, la otra parte se mantendrá pacífica y respetuosa” y anticipó que “el mundo anunciará oficialmente el FIN DE LA GUERRA DE LOS 12 DÍAS”.
La guerra entre Israel e Irán
La guerra entre Israel e Irán comenzó el 11 de junio, cuando aviones israelíes, primero, y estadounidenses, después, lanzaron una serie de ataques sobre instalaciones nucleares, bases militares y centros de mando en territorio iraní. Las operaciones apuntaron a sitios estratégicos como Natanz, Isfahán y la región de Fordow.
Irán respondió con una ofensiva masiva de misiles y drones sobre Tel Aviv, Haifa, Beersheba y otros puntos neurálgicos del territorio israelí. Aunque la mayoría de los proyectiles fueron interceptados, se registraron daños materiales considerables y decenas de víctimas civiles en ambos países.
El conflicto escaló con rapidez y generó alarma internacional por el riesgo de una guerra regional. Las amenazas de cerrar el estrecho de Ormuz, los bombardeos a la base estadounidense de Al Udeid en Qatar y las advertencias del primer ministro Benjamín Netanyahu sobre una posible eliminación del líder supremo Ali Khamenei tensaron aún más el escenario.