En medio de la ola polar, trabajadores, investigadores y técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) realizaron este martes un abrazo simbólico a la sede central del organismo, ubicada sobre la avenida General Paz, casi Constituyentes, para rechazar el decreto que el Gobierno nacional planea firmar y que implicaría quitarle autonomía al instituto.
El Ministerio de Desregulación que encabeza Federico Sturzenegger tiene un plazo de cinco días para avanzar con el decreto que busca centralizar la estructura del INTI, hoy un organismo autárquico. Según denunciaron los trabajadores, esto significaría el desmantelamiento de funciones clave como la certificación de calidad, el control técnico de productos y la asistencia tecnológica a la industria.
“Pasaríamos de ser un instituto nacional a ser una oficina técnica sin capacidad de decisión ni certificación. Se pondrían en riesgo todos los controles de calidad que hoy garantizan productos seguros para la comunidad”, advirtió Yamila, especialista en gestión tecnológica.
Durante la protesta, varios empleados detallaron las consecuencias concretas del vaciamiento que ya comenzó. Micaela Rivera, con 20 años de trayectoria, explicó: “Soy responsable de verificación de pilas y baterías. Esto no se trata solo de pilas: hablamos de juguetes, ascensores, componentes de autos. Todo eso se controla para que sea seguro. Y ahora quieren dar de baja esa verificación”.
Otro trabajador recordó que el instituto ya perdió 736 agentes especializados desde el cambio de Gobierno. Muchos de ellos eran líderes de proyectos con formación en el exterior. Actualmente, el INTI cuenta con 2.300 trabajadores, y sus tareas abarcan desde el control de surtidores de combustibles hasta peritajes para el Poder Judicial.
Una pieza clave del desarrollo industrial
Con presencia en todo el país, el INTI mantiene más de 40 centros tecnológicos y, solo en 2024, atendió a 11 mil clientes. Tiene más de 150 proyectos de investigación y desarrollo (I+D) activos, colabora con 20 iniciativas de cooperación internacional y mantiene vínculos con 75 países.
“Este decreto busca desfinanciar y cerrar el instituto. Si el INTI pierde su autarquía, no podrá firmar convenios, proteger propiedad intelectual ni garantizar servicios técnicos certificados. Quedamos totalmente expuestos a decisiones políticas arbitrarias”, advirtieron los trabajadores.
Finalmente, los organizadores reclamaron que el INTI no sea reducido a una dependencia sin funciones reales, y convocaron a la sociedad a defender un organismo que cumple un rol esencial en la soberanía tecnológica, la industria nacional y la protección del consumidor.