Por decisión oficial, se ponen a la venta más de 300 inmuebles del Ejército, entre ellos el predio del Regimiento de Patricios.
La resolución 79/2025 declara este terreno “prescindible” para el Ministerio de Defensa, estableciendo un precio base de 81.8 millones de dólares para la subasta programada el 6 de octubre.
El predio, ubicado en Avenida Cerviño y Bullrich, incluye un sector ocupado comercialmente desde 1994, con una prórroga hasta diciembre de 2026 que incluye una cláusula gatillo que permite la venta anticipada.
La historia del Regimiento 1 de Patricios
El regimiento cumple 219 años desde su fundación en 1806. Su bautismo de fuego fueron las Invasiones Inglesas y, desde entonces, participó en algunos de los hitos más trascendentes de la historia argentina.
Su origen se remonta a las invasiones inglesas: bajo el llamado de Santiago de Liniers y Bremond, ciudadanos de Buenos Aires se alzaron en armas para defender la ciudad. Así, nació la Legión de Patricios Voluntarios Urbanos, la cual se consolidó como la primera fuerza militar organizada antes de la existencia de la propia nación Argentina.
El bautismo de fuego de los Patricios fue el 5 de julio de 1807 cuando, en defensa de Buenos Aires, lograron una histórica victoria sobre las tropas británicas de Whitelocke. Desde entonces, este regimiento se ha ganado un lugar de honor en la memoria nacional.
Su compromiso con la defensa de la soberanía y la libertad fue palpable durante las jornadas de la Revolución de Mayo de 1810 en las cuales, bajo el liderazgo de Cornelio Saavedra, contribuyeron decisivamente a la constitución del Primer Gobierno Patrio.
A lo largo de los años, el Regimiento ha estado presente en los momentos claves de la historia argentina: desde las campañas por la independencia en el Alto Perú y la Banda Oriental hasta la creación y defensa de la bandera nacional en 1812.
También participó en la guerra contra el Imperio del Brasil y en las campañas del Desierto, en las que dejaron un legado de valentía y sacrificio.
En tiempos más recientes, su intervención en la Guerra de Malvinas, en 1982, y en la recuperación de los cuarteles durante los sucesos de La Tablada, en 1989, reafirmó su rol de custodia de la soberanía y el orden constitucional.