La Cámara de Diputados rechazó los vetos del presidente Javier Milei a la Ley de Financiamiento Universitario y a la Ley de Emergencia Pediátrica, y la tercera Marcha Federal Universitaria convirtió la espera en festejo. La noticia se conoció en la Plaza del Congreso y desató una celebración que mezcló banderas, bombos y carteles. La oposición reunió una amplia mayoría y dejó la palabra final en manos del Senado, mientras el oficialismo de La Libertad Avanza no consiguió sostener apoyos de exaliados. Las pantallas instaladas por organizaciones estudiantiles y gremiales confirmaron el resultado y marcaron el pulso de la jornada.
“Nuestro futuro no se veta”, corearon miles de asistentes apenas se proyectó el conteo de la ley universitaria. El dato clave fue la insistencia con 174 votos a favor y 67 en contra, número que superó los dos tercios necesarios. La emergencia pediátrica también obtuvo una mayoría holgada, con 181 votos a favor para insistir y enviar la definición a la cámara alta. En el campo opositor, referentes como Miguel Ángel Pichetto impulsaron un trámite veloz, mientras que el oficialismo intentó sin éxito dilatar la votación.
“Defendamos la educación pública”, se leyó en múltiples pancartas que habían acompañado la movilización desde horas antes. Al confirmarse el resultado, la multitud estalló en saltos, abrazos, llantos y cánticos, según se registró en los accesos al Congreso y sobre Avenida Callao y Entre Ríos. La consigna estudiantil se mezcló con guardapolvos y pecheras del Hospital Garrahan, en un clima de alivio tras semanas de tironeos por el financiamiento. La postal de familias, graduados y no docentes reforzó el carácter plural de la convocatoria.
Del reclamo al festejo: por qué se celebró
La alegría en la plaza se explicó por el contenido de las leyes insistidas. La Ley de Financiamiento Universitario, vetada el 10 de septiembre, estableció actualizaciones bimestrales por inflación y una recomposición salarial inicial del 40,8%, junto con paritarias trimestrales; el costo fiscal estimado para 2025 fue de $1,9 billones (0,23% del PBI). La emergencia pediátrica dispuso recomposición salarial para el personal, eliminó Ganancias sobre guardias y horas extras, habilitó compras directas de insumos y reforzó las residencias médicas. Los manifestantes interpretaron la insistencia como una garantía para sostener el ciclo académico y la atención en hospitales de referencia.
El trasfondo presupuestario también alimentó el festejo. En los primeros ocho meses de 2025, el gasto en educación superior cayó 30,4% en términos reales respecto de 2023, y se proyectó para 2025 una baja del 9,4% contra 2024 y del 32% frente a 2023. El rubro gastos de funcionamiento registró una merma real del 33,4%, con impacto en servicios básicos como luz, gas, mantenimiento y seguridad. “Lo más probable es que las universidades públicas no puedan abrir sus puertas”, había advertido FATUN, frase que volvió a escucharse en los festejos como síntesis del riesgo operativo.
La situación salarial aportó otra capa de sentido. Entre noviembre de 2023 y agosto de 2025, los salarios docentes universitarios perdieron 29,1% en términos reales. El propio Poder Ejecutivo reconoció en los considerandos del decreto de veto que, entre diciembre de 2023 y julio de 2025, los sueldos aumentaron 128,49% frente a una inflación de 220,45%. La multitud celebró que la ley universitaria fijara un piso de recomposición y un esquema de actualización atado al IPC. Para los gremios docentes y no docentes, ese marco permitió comenzar a revertir la brecha.
Una celebración federal
La escena principal se vivió en Buenos Aires, pero la celebración tuvo eco en el país. Hubo concentraciones y marchas en Rosario, Córdoba, Mendoza y San Luis, con organismos estudiantiles, docentes y trabajadores estatales. La FUA, el CIN, CONADU, CONADU Histórica, FEDUN y FATUN integraron el núcleo universitario, acompañados por CGT, CTA, ATE y la UTEP. Agrupaciones políticas como La Cámpora, el Frente Renovador y el Frente de Izquierda sumaron su presencia, en una postal de amplitud que ya había caracterizado las movilizaciones del 23 de abril y 2 de octubre de 2024.
La dinámica parlamentaria también explicó el estallido de alegría. La oposición, con la UCR, la Coalición Cívica y bloques provinciales, empujó una votación rápida y sin debate prolongado. El oficialismo ofreció aplicar refuerzos recién en el último trimestre de 2025, propuesta considerada insuficiente por la mayoría, y buscó negociar con Aportes del Tesoro Nacional (ATN) para gobernadores, sin éxito. La diferencia a favor en ambas leyes dejó al Senado la decisión definitiva y significó un duro revés para el Gobierno, el primero tras la derrota electoral del domingo 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires.
Qué sigue
Con la insistencia aprobada en Diputados, el expediente pasó al Senado, que deberá reunir dos tercios para confirmar la promulgación por el Congreso. La sesión continuó con emplazamientos a comisiones y con la intención de abordar un temario que incluyó la limitación de los DNU y la revisión de decretos sobre el Instituto Nacional del Agua, la Ley de Identidad de Género, el control de armas y el estatuto de la Policía Federal. En la plaza, mientras tanto, los bombos bajaron el ritmo y las columnas comenzaron a desconcentrarse. El canto final, repetido entre abrazos y fotos, volvió a sonar: “Nuestro futuro no se veta”.