El Banco Central reforzó su presencia en el mercado cambiario y, en solo tres ruedas, vendió u$s1.110 millones para defender la banda de flotación. Solo este viernes desembolsó u$s678 millones, el monto diario más alto de la semana. La intervención apuntó a moderar la presión sobre el tipo de cambio y a sostener la dinámica de precios en el segmento mayorista. La estrategia se apoyó en órdenes de venta que buscaron frenar avances abruptos. El volumen operado y el saldo vendedor encendieron señales de alerta entre operadores y analistas.
La presión sobre la moneda norteamericana se produce horas después de que ministro de Economía, Luis Caputo, asegurara que utilizaría “hasta el último dólar” para defender la banda, y descartara cambios en la orientación monetaria. La confirmación oficial buscó despejar versiones sobre eventuales ajustes en la tasa o en el ritmo de deslizamiento del tipo de cambio oficial. El mensaje se inscribió en una semana de mayor volatilidad, en la que las tensiones se trasladaron a las cotizaciones paralelas. La autoridad monetaria redobló así la apuesta por la estabilidad de corto plazo.
El salto de la intervención se combinó con señales mixtas en los dólares financieros. La liquidación de divisas “claramente pone el alerta a la city”, describieron operadores, al evaluar que el mercado testeó la capacidad oficial de contener la demanda. En ese marco, volvieron a circular especulaciones sobre un cambio en la política monetaria “en el corto plazo”, hipótesis que el Ministerio de Economía negó. Pese al esfuerzo vendedor, el avance de los paralelos y del mayorista consolidó una brecha más alta. La presión se mantuvo a lo largo de la semana.
Cotizaciones y brecha en máximos
El dólar mayorista cerró el viernes en $1.475, con una suba semanal de $22, y reflejó el impacto de las intervenciones. En el segmento minorista, el tipo de cambio se ubicó en $1.525, lo que implicó un avance de 4,6% en la semana. En la plaza informal, el dólar blue se vendió a $1.520, con un incremento de casi 6,7%. La dinámica de estos precios retomó el sendero alcista de las últimas ruedas. La brecha con el oficial quedó en niveles “máximos desde abril”, según estimaciones privadas del mercado.
Entre los financieros, el contado con liquidación (CCL) cerró a $1.558,88: cayó en la jornada, pero acumuló una suba semanal de 5,3%. El MEP operó a $1.541,98, con un avance de 5% en el mismo período. El dólar cripto se vendió a $1.573,36, y acompañó la tendencia de alza de los tipos de cambio alternativos. Con estos movimientos, el mapa cambiario exhibió correcciones generalizadas pese al muro de oferta oficial. El deslizamiento del mayorista y la firmeza de los paralelos explicaron la ampliación de la brecha.
El Banco Central complementó la intervención con medidas micro para acotar maniobras especulativas. La entidad aplicó nuevas restricciones cambiarias a directores, gerentes y grandes accionistas de bancos y empresas financieras. El objetivo declarado fue frenar el “rulo” de divisas, es decir, operaciones de arbitraje que capturaron diferencias entre plazas. La regulación apuntó a reducir la demanda en segmentos puntuales y a quitarle combustible a la volatilidad. El alcance de la disposición se evaluó en las mesas a la espera de su impacto efectivo.