Dictaron prisión perpetua por el homicidio agravado para el joven de Lomas de Zamora que asesinó a su abuela

El TOC 2 de Lomas de Zamora condenó a Cristian Eduardo Robledo por el homicidio y por herir a su prima de 11 años.

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de Lomas de Zamora dictó una pena de prisión perpetua para Cristian Eduardo Robledo, de 24 años. Lo condenó por el homicidio agravado de su abuela, Norma Antonia Guevara, de 68 años, y por la tentativa de homicidio de su prima, de 11 años. La familia de la víctima siguió el proceso de cerca y, al conocerse el veredicto, expresó que la decisión significó “un alivio”, según relataron allegados.

Los hechos ocurrieron el 20 de octubre de 2024 en una vivienda familiar ubicada en Castelli al 1700, en Lomas de Zamora. De acuerdo con la investigación, la secuencia comenzó con una discusión entre el acusado y su abuela. Robledo, que atravesaba una fuerte adicción a las drogas, le exigió dinero y la mujer se negó. Esa negativa fue el disparador del ataque que derivó en el crimen.

En medio del conflicto, el joven tomó un cuchillo de cocina y apuñaló a su abuela en reiteradas oportunidades, causándole la muerte en el acto. Luego, según se probó en el juicio, utilizó la misma arma para agredir a su prima de 11 años, a quien hirió de gravedad en el cuello. Pese a la lesión, la niña sobrevivió y pudo pedir ayuda, y esa intervención resultó clave para activar el operativo policial y sanitario.

Reconstrucción del hecho y captura

La menor, malherida, logró salir de la casa y solicitó auxilio a los vecinos, quienes llamaron a la policía y pidieron asistencia médica. Los uniformados llegaron en pocos minutos y montaron un rastrillaje por la zona. Mientras tanto, el acusado se dio a la fuga tras robar dos teléfonos celulares y dinero en efectivo de la vivienda. El escape fue breve: lo capturaron a pocas cuadras con las manos ensangrentadas y aún portando el arma blanca.

Durante la instrucción se reunieron testimonios, pericias y actas de procedimiento que fijaron tiempos, distancias y la mecánica del ataque. Esos elementos, sumados a la evidencia de la escena, sostuvieron la acusación en el debate oral. El tribunal valoró la inmediatez de la aprehensión y el secuestro del cuchillo como indicios contundentes. También ponderó la coherencia entre el relato de la niña y los hallazgos médicos.

La Fiscalía N°2 de Lomas de Zamora, a cargo de Fabiola Juanatey y especializada en violencia de género, delineó la hipótesis central del caso. Si bien hubo sustracción de objetos, la pesquisa descartó el robo como móvil principal. El hecho se caratuló como homicidio agravado en un contexto de violencia intrafamiliar y de género. La fiscalía sostuvo que no existió planificación previa, sino un estallido de violencia en el marco de un vínculo familiar deteriorado.

Perfil del acusado y pericias

El perfil de Robledo fue otro punto determinante. Tenía antecedentes penales por robo agravado con arma de fuego y denuncias previas por agresión hacia una expareja. Vivía en situación de calle, aunque su abuela buscaba contenerlo y asistirlo de manera regular. Esos datos, contextualizados por el entorno familiar, dieron cuenta de una escalada de conflictos que terminó en la tragedia.

Para despejar dudas sobre su estado de conciencia, la fiscalía impulsó pericias psiquiátricas durante la instrucción. Los informes concluyeron que el imputado era plenamente consciente de sus actos al momento de cometer el ataque. Esa conclusión descartó atenuantes por su salud mental y habilitó su llegada a juicio oral con responsabilidad penal plena. El tribunal recogió esas conclusiones en los fundamentos del veredicto.

En el tramo final del debate, la acusación repasó la evidencia y pidió la máxima pena. La defensa intentó relativizar el móvil y cuestionó la valoración de algunos testimonios, pero el tribunal consideró probados los extremos de la imputación. La calificación por homicidio agravado y tentativa de homicidio se mantuvo incólume. La sentencia dictó prisión perpetua para Robledo, con accesorias legales previstas por el Código Penal.

Para los allegados a Norma Antonia Guevara, el cierre judicial representó “un alivio”, de acuerdo con lo que manifestaron al término de la audiencia. La familia atravesó el proceso con angustia, acompañó cada instancia y reclamó que se reconociera el contexto de violencia intrafamiliar. El fallo recogió ese marco y puso el eje en la protección de los derechos de la niña sobreviviente. La causa dejó asentadas medidas de resguardo y seguimiento para el entorno familiar.