El presidente Javier Milei anunció el inicio de “una nueva etapa” de su gobierno orientada a construir consensos tras la victoria de La Libertad Avanza (LLA) en las legislativas del 26 de octubre. El mandatario convocó a gobernadores y legisladores de otras fuerzas a los que definió como “actores racionales, pro capitalistas” para discutir acuerdos que habiliten cambios estructurales. El llamado, aclaró, excluye al kirchnerismo.
“Ahora sí podremos transformar en leyes las consignas del Pacto de Mayo y sentarnos a discutir las bases para una Argentina distinta”, sostuvo el Presidente, al fijar como prioridad destrabar la agenda que el oficialismo empujó en su primer año. En paralelo, pidió “dejar los intereses partidarios de lado y pensar como país” para “lograr aprobar los cambios que la Argentina pide a gritos hace tantos años”.
La apelación llega con un escenario parlamentario más favorable. Con más del 95% de mesas escrutadas, LLA alcanzó 40,81% en la elección de Diputados, mientras que Fuerza Patria rondó 31,6%. A la vez, el oficialismo ganó en 6 de las 8 provincias que renovaban Senado y se impuso en 16 distritos a nivel nacional. En Buenos Aires, la boleta encabezada por Diego Santilli obtuvo 41,53% frente al 40,84% del peronismo.
Un relanzamiento tras el resultado electoral
En su mensaje, Milei definió la jornada como un “día histórico” y un “punto bisagra”: “Hoy comienza la reconstrucción de la Argentina grande”. La Casa Rosada interpreta que el caudal obtenido permitirá consolidar un núcleo de respaldo para avanzar con leyes clave y una ingeniería de bloques que acerque los números al objetivo del Ejecutivo.
El discurso también buscó capitalizar la lectura política del veredicto. “Dos de cada tres argentinos no quieren volver al pasado”, afirmó el Presidente, y marcó que el oficialismo le sacó “14 puntos de diferencia al kirchnerismo” en la competencia nacional. En ese marco, subrayó una consigna: “Basta de populismo, populismo nunca más”.
La convocatoria a “acuerdos” incluye a mandatarios provinciales y legisladores que Milei considera parte de un arco pro mercado, con los que pretende cerrar capítulos pendientes de la agenda de reformas. El Gobierno apuesta a traducir el envión electoral en mayorías funcionales en comisiones y en el recinto, especialmente en Diputados, donde busca blindar iniciativas económicas y regulatorias.
Prioridades y límites del diálogo
“Nuestra prioridad va a ser darle a los 47 millones de argentinos un futuro mejor, un futuro que se merecen”, dijo Milei al enumerar objetivos. En la hoja de ruta asoman la conversión en leyes de los compromisos del Pacto de Mayo y un paquete de normas asociadas a la apertura económica, la modernización del Estado y cambios institucionales.
El llamado tiene, sin embargo, un perímetro político explícito: la exclusión del kirchnerismo del esquema de diálogo. Con ese límite, el oficialismo intentará anclar una coalición circunstancial que le permita sostener el ritmo parlamentario y encarar definiciones sobre la implementación de reformas.
Con el mapa reordenado por el resultado —LLA vencedora en 16 provincias y con triunfos en Buenos Aires y 6 de 8 distritos en Senado— el Ejecutivo ensaya un relanzamiento. El desafío será convertir el capital electoral en consensos legislativos y, a partir de allí, en políticas efectivas que validen en la gestión la narrativa de cambio que el Presidente buscó reforzar tras la elección.