La renuncia de Ornella Calvete, representante del Gobierno en la Comisión del Área Aduanera Especial (CAAE) y directora nacional de Desarrollo Regional y Sectorial del Ministerio de Economía, profundizó el impacto político de la causa por coimas en ANDIS. La funcionaria dejó su cargo luego de que fuera mencionada en comunicaciones relevadas por el fiscal Franco Picardi, quien detectó un intercambio con su padre, el empresario Miguel Calvete, también señalado por su presunto rol como lobista de droguerías e intermediario en el esquema ilegal.
El dictamen del fiscal detalló que “el 12 de septiembre de 2025, Ornella Calvete le escribe a su padre para contarle que en la planta baja (parecería ser de su vivienda) había quince policías y a continuación le dice: ‘No sé si es por el cabeza de rodilla o qué’”. La conversación siguió con un breve saludo del empresario (“hola”) y la aclaración de su hija de que los agentes ya se habían retirado. Luego de intercambiar stickers, Miguel Calvete le aconsejó que se haga la “gil”, a lo que ella respondió con una consulta sobre la empresa INDECOMM y si esa firma “tiene cash blanco” por si se producía un allanamiento. “Por si entran acá y me ven con mosca (…) o digo que me lo prestó alguien, olvidate”, concluyó la funcionaria.
Allanamientos, dinero incautado y conexiones con exautoridades de la ANDIS
La situación judicial de la exdirectora se agravó cuando, durante un procedimiento realizado el 9 de octubre, en su domicilio se secuestraron alrededor de u$s700.000, además de otras divisas. En paralelo, la investigación confirmó la relación entre Miguel Calvete y el exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad, Diego Spagnuolo. Según la Fiscalía, existen registros fotográficos que muestran al exfuncionario visitando el domicilio del empresario, donde ambos habrían coordinado una entrega millonaria. De acuerdo a la hipótesis judicial, el valor de esa transacción ascendería a $5 millones.
La causa tomó mayor dimensión cuando se revelaron nuevos audios que comprometerían aún más a los investigados. En uno de ellos, Calvete mantiene una conversación telefónica con una exempleada de la ANDIS, en la que se lo escucha notablemente inquieto. La mujer le responde: “Decime, ¿qué necesitás? Paré los pagos, sólo pagué dos cosas tuyas, personales. No se paga a nadie”. El diálogo avanza con instrucciones del empresario: “Pedile un 25% o 30% de descuento y se le paga al contador cuando entre el pago. Tienen que entrar un montón de pagos”, sostiene. La discusión sube de tensión cuando la empleada afirma: “No se puede transferir a lo de Piero. Hay quilombo. No sé otro lugar”, y él sentencia: “Dejame que lo llamo y te aviso”.