El “no hay plata” parece haber dejado de aplicar para los inquilinos de la Casa Rosada. A dos años de asumir con la bandera del déficit cero y la promesa de que el costo lo pagaría la casta, Javier Milei firmará este martes un decreto para aumentarse el sueldo a sí mismo y a todos sus funcionarios jerárquicos.
La decisión marca el fin del congelamiento de haberes en la cúpula del Poder Ejecutivo. El Gobierno argumenta que los sueldos quedaron “desactualizados” y que necesitan competir con el sector privado para retener talento. Sin embargo, esta lógica de recomposición salarial para la alta política contrasta violentamente con la rigidez aplicada a las partidas sociales y a los ingresos de la mayoría de los trabajadores.
El contraste expone una evidente disparidad de criterios. Mientras el Ejecutivo se garantiza una actualización para blindar su poder adquisitivo, la ‘motosierra’ continúa pasando sin clemencia sobre quienes tienen menos margen de maniobra. Los jubilados ven sus haberes licuados sistemáticamente, perdiendo mes a mes contra la inflación real; el sector de discapacidad sufre recortes y trabas burocráticas en sus pensiones y prestaciones; y la mayoría de los salarios permanecen estancados en niveles de subsistencia, con paritarias pisadas que rara vez logran empatar el costo de vida.
Desde el oficialismo justifican el incremento alegando una pérdida del 60% contra la inflación en los últimos dos años. Actualmente, el Presidente percibe poco más de 4 millones de pesos y los ministros rondan los 3,5 millones. Aunque desde Balcarce 50 señalan que ganan menos que los legisladores, la reactivación de los aumentos propios abre una contradicción en una gestión que hizo de la austeridad su identidad.
El timing de la medida no es casual pues el decreto se publicará en el Boletín Oficial el viernes 2 de enero, justo cuando la atención pública disminuye por las celebraciones de Año Nuevo y el inicio de las vacaciones.
Tras haber postergado la decisión durante el año electoral para evitar el costo político, el Gobierno aprovecha el receso de verano para ejecutar una suba que, según reconocen fuentes oficiales, es un “reconocimiento” al trabajo de los funcionarios.