Aumentan las tarifas de luz y gas en el AMBA y presionan sobre la inflación


Las tarifas de electricidad y gas registran nuevos aumentos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con subas que se ubican por encima de la inflación proyectada y vuelven a tensionar el debate sobre su impacto en el índice de precios y en el gasto de los hogares.

En el caso de la electricidad, los usuarios abastecidos por Edenor y Edesur afrontarán un incremento promedio del 3,59% en las boletas. Por su parte, el gas natural presentará una suba significativamente mayor, con un ajuste del 16,86%, de acuerdo con los cuadros tarifarios vigentes.

Ambos aumentos se aplican en un contexto en el que las correcciones tarifarias superan la inflación esperada para el período, lo que refuerza su incidencia en el costo de vida.

Las razones detrás de los ajustes

Uno de los principales factores que explican las subas es la aplicación de la Revisión Quinquenal Tarifaria, un mecanismo que busca evitar que las tarifas pierdan valor real frente al avance de los precios. A esto se suma un cambio en la estructura del costo del gas.

De ese modo, según el Gobierno, se avanza en la unificación del costo fijo anual del gas en boca de pozo, con el objetivo de eliminar la estacionalidad que generaba diferencias marcadas entre las tarifas de verano e invierno. Este esquema apunta a dar previsibilidad a los ingresos del sector, aunque implica un impacto inmediato en las facturas.

En paralelo, comenzó a implementarse un nuevo esquema de subsidios, denominado Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), orientado a hogares con ingresos inferiores a tres Canastas Básicas Totales (CBT). El resto de los usuarios enfrenta una menor cobertura estatal.

Impacto en inflación y debate metodológico

El aumento tarifario coincide con una polémica metodológica vinculada a la medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC), en un escenario marcado por la postergación del cambio de metodología del INDEC y la salida de su titular, Marco Lavagna.

Según la consultora PxQ, la nueva metodología basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) otorga un mayor peso a las tarifas dentro del IPC. Bajo ese esquema, el impacto de los aumentos energéticos sería de 0,88 puntos porcentuales en la inflación, frente a los 0,5 puntos que arroja la metodología actualmente vigente.

Subsidios y gasto público

En paralelo a los aumentos tarifarios, se registró una reducción del gasto en subsidios energéticos. Durante 2025, estos cayeron un 36% interanual, con un total de US$ 3.999 millones.

La baja se explica principalmente por una menor transferencia de fondos al sistema de generación eléctrica, en línea con la estrategia oficial de recorte del gasto público y reordenamiento del esquema de subsidios.