Apenas el árbitro marcó el final del partido, Lomas de Zamora se transformó en una fiesta. Miles de vecinos salieron a la calle para celebrar la clasificación de la Selección argentina a la final del Mundial 2026, en una jornada que combinó nervios, emoción y desahogo. La Plaza Grigera y la avenida Hipólito Yrigoyen fueron los epicentros de una celebración que se replicó en distintos puntos y plazas del municipio.
Los festejos mezclaron bocinazos, cánticos y banderas albicelestes que colgaban de balcones y autos. Hubo familias enteras, chicos que miraban el partido desde los hombros de sus padres y grupos de jóvenes que corrían de una esquina a otra agitando camisetas. El color celeste y blanco dominó cada rincón, entre humo de bengalas y el clásico “vamos, vamos, Argentina”.
“Salimos corriendo cuando entró el segundo gol, no lo podíamos creer“, contó una vecina que llegó hasta la Plaza Grigera con sus dos hijos. Alrededor, cientos de personas repetían los goles con el celular en alto, mientras los más chicos ondeaban banderitas y algunos mayores se abrazaban con lágrimas en los ojos.
Una fiesta que se sintió en cada esquina
Sobre la avenida, el tránsito quedó cortado de manera espontánea y la calzada se convirtió en una improvisada tribuna. Una pareja de abuelos se asomaba desde un balcón para ver pasar la caravana de autos y motos que hacían sonar las bocinas al ritmo de los cánticos. Más allá, una bandera argentina de varios metros se desplegó entre dos árboles, sostenida por chicos que se turnaban para agitarla. El humo de las bengalas teñía el aire de celeste, mientras desde algún balcón alguien tiraba papelitos que caían sobre la multitud como una lluvia interminable.
En la Plaza Grigera, la fiesta tuvo su propio clima. Un padre alzaba a su hija de pocos años, con la camiseta de la Selección y la cara pintada de celeste y blanco, para que viera el estallido de pirotecnia que iluminó el cielo apenas terminó el partido. Un poco más allá, un grupo de jóvenes improvisó un redoblante con un bidón y una cuchara de madera, y en pocos minutos se armó una ronda de baile que sumó a vecinos de todas las edades. Entre saltos, abrazos, banderas al viento, y el clásico “el que no salta es un inglés”, la plaza latía al mismo pulso: la ilusión del bicampeonato y la confianza que, el domingo, Lomas volvería a salir a la calle.



En lo estrictamente deportivo, la albiceleste dio vuelta un partido cuesta arriba. Inglaterra se había puesto en ventaja con el gol de Anthony Gordon, pero Argentina lo empató y lo dio vuelta en el tramo final con las conquistas de Enzo Fernández, a los 85 minutos, y de Lautaro Martínez, en el descuento. El encuentro se disputó en Atlanta, y Lionel Messi fue elegido la figura del partido.
El cruce tuvo, además, un peso simbólico enorme. Enfrentar a Inglaterra siempre despierta un sentimiento particular en la Argentina, con la disputa por las Islas Malvinas como telón de fondo. El triunfo llegó, también, a 40 años de aquel partido histórico entre ambas selecciones en México 86, recordado por el memorable gol de Diego Maradona.
Del recuerdo de Malvinas al sueño del bicampeonato
“Esto es más que un partido, todos sabemos lo que significa ganarle a Inglaterra“, resumió un hincha que festejaba sobre la avenida Hipólito Yrigoyen, envuelto en una bandera. A su lado, un grupo de jóvenes coreaba el nombre de Maradona y mezclaba las canciones de la cancha con referencias a Malvinas.
Ahora, la Selección irá por el bicampeonato. Argentina, vigente campeona del mundo tras el título en Qatar 2022, jugará la final el próximo domingo ante España, que en la otra semifinal dejó en el camino a Francia. El equipo de Lionel Scaloni buscará la cuarta estrella para su escudo y una nueva página dorada en su historia.
Con la clasificación asegurada, los festejos siguieron durante la noche en Lomas de Zamora. Vecinos de todas las edades se quedaron en las plazas y sobre las avenidas, con la ilusión intacta y la mirada puesta en el domingo, cuando la Argentina vuelva a jugar por la gloria mundial.