La inflación de julio, que alcanzó el 2,1% y volvió a superar la barrera del 2% mensual, habría estado impulsada principalmente por factores estacionales vinculados con las vacaciones de invierno, según un análisis de la Fundación Libertad y Progreso. La entidad consideró que el dato no necesariamente representa un cambio de tendencia en la dinámica de los precios.
El economista Julián Neufeld explicó que los bienes y servicios relacionados con el turismo y las actividades recreativas registraron fuertes aumentos debido al incremento de la demanda durante el receso invernal. Los bienes estacionales subieron 4,5% y tuvieron una incidencia de 0,41 puntos porcentuales sobre el IPC. También señaló una mayor incidencia de alimentos y bebidas no alcohólicas, vinculada, entre otros factores, a la depreciación del tipo de cambio mayorista entre mayo y julio.
Desde la Fundación también remarcaron que restaurantes, hoteles y el rubro Recreación y cultura tuvieron una incidencia significativa en el índice de julio. A su vez, las tarifas de los servicios públicos contribuyeron a que la inflación mensual se ubicara por encima del 2%. Para los analistas, la desaceleración observada hacia fines de julio y durante las primeras semanas de agosto refuerza la hipótesis de un efecto transitorio.
De cara a los próximos meses, Libertad y Progreso proyectó una inflación de 1,8% para agosto y estimó que el índice podría mantenerse por debajo del 2% mensual durante el resto del año. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central también ubica agosto en torno al 1,8% y proyecta una inflación anual de 29,8% para 2026, en un escenario de desaceleración gradual.