Con pesar y agradecimiento, la comunidad musical y educativa despidió a Ricardo Barrera, reconocido director coral, músico, docente y formador cuya huella dejó una marca indeleble en miles de jóvenes, colegas y vecinos del conurbano sur.

Oriundo de Burzaco, en el partido de Almirante Brown, Barrera, de 69 años, falleció hoy en Tandil donde residía desde hace un tiempo.
Su fallecimiento conmueve no sólo por la pérdida de un gran artista, sino por la partida de un hombre generoso, apasionado y comprometido con la educación musical pública como herramienta de transformación e inclusión social.
Fundador y director histórico del Coro del Colegio Nacional Almirante Brown de Adrogué, agrupación que lideró desde 1988 tras haber sido seleccionado por concurso en el marco de una política nacional del gobierno de Raúl Alfonsín que impulsaba la actividad coral en las escuelas y que fue cerrado durante la gestión de Carlos Menem, aunque Barrera logró que el coro fuera uno de los dos en todo el país que se mantuviera activo.
Bajo su batuta, el coro creció exponencialmente, superando en la década del 90 los 170 integrantes y convirtiéndose en un semillero de vocaciones musicales, además de un espacio de contención e integración para adolescentes de todas las edades y trayectorias que pasearon el nombre del Colegio por América y Europa.
También fue director de la Orquesta Escuela de Almirante Brown desde su creación, convirtiéndose en uno de los pilares del movimiento de orquestas y coros juveniles en la provincia de Buenos Aires. Su labor como capacitador del Programa Provincial de Coros y Orquestas fue determinante en la formación de cientos de docentes y estudiantes que hoy continúan su legado.
Nacido en Burzaco y ex alumno de la Escuela 28 y del propio Colegio Nacional Alte. Brown, fue declarado Personalidad Destacada de la Cultura por el Honorable Concejo Deliberante de Almirante Brown en reconocimiento a su trayectoria y compromiso.
Licenciado en Música, Dirección y Composición por la Facultad de Artes y Ciencias Musicales de la UCA, Ricardo fue también rector durante 27 años del Instituto Municipal de Música de Avellaneda. Dirigió numerosos proyectos musicales, como el Coro Juvenil de Adrogué y talleres de tango en festivales internacionales, entre ellos el América Canta en Cuba.

“Me da mucha felicidad haber pasado los años más felices de mi juventud en esta escuela y que después me haya tocado seguir trabajando acá”, sostuvo en relación al Nacional de Adrogué en una entrevista que dio a Inforegión el burzaquense, que comenzó a cantar en el coro de la escuela primaria, a los 6 años. Y a los 20, ya estaba arriba de un escenario dirigiendo su primer coro formado en Burzaco.
Durante sus más de tres décadas de trabajo, el Coro del Nacional se presentó en teatros, iglesias, auditorios, centros culturales, y fue premiado en múltiples torneos provinciales y nacionales. Realizó giras por la provincia de Buenos Aires, por Europa y Estados Unidos, difundiendo repertorios que incluían desde polifonía clásica hasta folklore y tango argentino. “Lo que más me conmueve es ver cómo la música colabora en el crecimiento personal de la gente y hace que uno se desarrolle de manera distinta”, dijo alguna vez.
Vivía en Tandil, donde se desempeñaba como docente en el Conservatorio Isaias Orbe, y continuaba su vocación de educador y director.
Su visión sobre la educación musical fue siempre inclusiva y transformadora. “A cantar se aprende, como todas las cuestiones musicales, no es un don natural, y se aprende en la práctica, haciendo música en forma profesionalizante”, sostenía.

En una entrevista con la Universidad Nacional de las Artes, remarcó que el coro escolar debe ser “una propuesta de inclusión y un derecho de todos los estudiantes”, y no una actividad reservada a unos pocos elegidos.
El intendente de Almirante Brown, en un mensaje público, expresó: “Despedimos a un referente de la música y la cultura de nuestro distrito. Acompañamos a familiares y amigos en este difícil momento”. Las redes sociales también se colmaron de mensajes de ex alumnos, colegas, instituciones educativas y agrupaciones corales que recordaron su calidez humana, su vocación docente y su incansable amor por la música colectiva.
Ricardo Barrera no sólo dirigía coros: abría caminos. Su legado vive en cada chico que aprendió a cantar, en cada docente que encontró inspiración en su ejemplo, en cada institución que abrazó la música como lenguaje común. Su sensibilidad, su entrega y su ética profesional seguirán resonando en cada nota que interpreten sus alumnos.
Dueño un humor bonachón que no abandonaba lo mordaz, una colega que compartió con él la docencia en el Nuevo Colegio Burzaco recordaba su casco de bombero voluntario siempre presente en la luneta de su coche al que jamás cerraba con llave: “Decía que si se lo querían llevar, al menos no iban a romper la cerradura”.

Hoy, el silencio que deja su partida será llenado por las voces de todos los que alguna vez cantaron bajo su dirección y hoy, tras autoconvocarse en las redes, lo despidieron en la puerta del Nacional cantando a porfía de reconocimiento emocionado.
Hasta siempre, maestro, que la tierra te sea leve hasta que regreses en el trigo.0