24 de Julio: La fecha que quedará marcada para siempre por los hinchas de Temperley

El Gasolero regresó a la competencia oficial tras más de dos años de ausencia. Desde entonces, cada 24 de julio se celebra el Día del Hincha de Temperley.

Temperley
Foto: Temperley

Aunque el Club Atlético Temperley fue fundado el 1 de noviembre de 1912, el 24 de julio de 1993 quedó marcado para siempre como una segunda fecha de nacimiento. Ese día, después de atravesar una profunda crisis institucional, deportiva y económica, el equipo celeste volvió a disputar un partido oficial tras más de dos años de inactividad.

El contexto era dramático: una quiebra decretada por el juez José Durañona, la desafiliación de AFA, jugadores en libertad de acción, las instalaciones cerradas y un intento de remate que, gracias a la resistencia de hinchas y socios que hipotecaron sus casas, no prosperó. Contra todos los pronósticos, Temperley logró resurgir.

El regreso oficial fue con una victoria: 1-0 frente a Tristán Suárez por la tercera fecha del campeonato de Primera C, en el estadio Alfredo Beranger. El gol lo convirtió Walter Céspedes y desató la emoción de una multitud que colmó las tribunas. En apenas 90 minutos, el Gasolero recuperó su lugar en el fútbol argentino.

El once que marcó el retorno fue: Luis Deleva; Walter Céspedes, Gustavo Palavecino, Pablo Rey, Alejandro Faravelli; Diego Di Crocco, Gabriel De Cesare, Sergio Marro, Ramón Aranda; Gerardo Losas y Walter Martin, bajo la dirección técnica de Eduardo Lendoiro.

Habían pasado 833 días desde el último partido oficial del club en torneos de AFA. En ese intervalo, el equipo disputó solo algunos amistosos frente a rivales del sur del Gran Buenos Aires.

Desde entonces, cada 24 de julio se celebra el Día del Hincha de Temperley, en homenaje a aquella gesta colectiva que permitió reconstruir al club desde sus cimientos. En estos más de 30 años, el Gasolero volvió a la élite del fútbol argentino, logró dos ascensos a Primera División y fortaleció su identidad.

La historia de Temperley no se explica solo por sus logros deportivos, sino por la lealtad de quienes nunca dejaron de creer.