Múltiples cierres de plantas industriales dejaron más de 400 despidos en solo 15 días


En septiembre, ILVA también cerró sus puertas.

En la segunda quincena de noviembre de 2025, al menos cinco empresas industriales cerraron plantas o detuvieron su actividad en el país, con un saldo de más de 400 puestos de trabajo afectados. Los casos se concentraron en las provincias de Buenos Aires, La Rioja y San Luis, con impacto en sectores como metalurgia, electrodomésticos, textil y autopartes. Entre las causas señaladas aparecen la caída del consumo interno y el aumento de la competencia de productos importados.

Las empresas alcanzadas por estas medidas pertenecen a rubros diversos, pero comparten un mismo diagnóstico: dificultades para sostener la producción en un contexto de demanda en baja y presión de importaciones que ingresan a menor costo. En varios casos, las decisiones empresarias implicaron despidos directos y el freno de actividades clave en cadenas productivas regionales.

Las consecuencias se extienden más allá de las plantillas formales, con impacto en proveedores, servicios asociados y empleo indirecto en las localidades donde operan las plantas.

Cierres y suspensiones en Buenos Aires

En el partido de Pilar (Buenos Aires), la multinacional de electrodomésticos Whirlpool cerró su planta de forma sorpresiva y despidió a 220 empleados, entre trabajadores de producción, ingeniería y calidad. La compañía argumentó dificultades para competir en mercados externos y un contexto de desaceleración del consumo combinado con un incremento de las importaciones. Según se informó, la firma proyecta reconvertir su presencia en el país hacia un esquema más orientado a la operación comercial, reduciendo su perfil industrial.

En el mismo distrito, la empresa de utensilios de cocina Essen avanzó con el despido de 34 trabajadores, entre personal efectivo y eventual, en áreas como fundición y mecanizado. La razón expresada fue la imposibilidad de sostener la producción ante la reducción de la demanda en el mercado local, lo que obligó a ajustar el nivel de actividad de la planta.

Estos movimientos se dan en un polo industrial relevante del conurbano bonaerense, donde el freno productivo impacta tanto en el empleo directo como en talleres y proveedores de servicios vinculados.

Textil y calzado, golpeados en La Rioja

En la provincia de La Rioja, los problemas se concentraron en el sector textil y del calzado. La firma Luxo suspendió sus actividades y comenzó un proceso de desvinculación progresiva que alcanzó a 40 trabajadores, en un cuadro marcado por la caída en las ventas. La decisión implicó detener la operatoria en una planta que abastecía principalmente al mercado interno.

Otra empresa afectada fue Vulcalar, dedicada a la producción de calzado en Sanagasta. La compañía detuvo su producción y dejó en una situación crítica a cerca de 80 empleados. El parate interrumpe una actividad que tenía peso en el entramado industrial local y reduce las opciones laborales en la zona.

Ambos casos reflejan las dificultades de ramas intensivas en mano de obra, muy expuestas a la competencia de productos importados y a cambios en el poder adquisitivo del consumo doméstico.

Freno autopartista y reclamos de competitividad

En Naschel (San Luis), la autopartista Dana comunicó el cierre definitivo de su planta. La medida implicó el despido de 50 empleados directos y el impacto sobre al menos 40 puestos de trabajo indirectos, vinculados a proveedores y servicios de la cadena automotriz. El cierre suma presión sobre una actividad ya afectada por la caída en la producción de vehículos y por las condiciones de costos locales.

Frente a este escenario, el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, planteó públicamente los problemas de competitividad del sector. Según explicó, la industria argentina enfrenta costos de producción entre un 25% y 30% superiores a los de Brasil, debido a factores impositivos, laborales y de infraestructura.

La industria compite con productos que ingresan a través de plataformas globales como Temu y Shein, y desde China, muchas veces sin el pago de los impuestos correspondientes”, advirtió Rappallini, al alertar sobre lo que considera competencia desleal. El dirigente industrial instó al Gobierno a reducir la estructura impositiva y a acelerar las reformas, incluida la laboral, para que el sector pueda competir en igualdad de condiciones y se reactive la actividad productiva.

Cierre de Color Living en Pacheco y alerta por sustitución de producción

En ese mismo contexto, la firma Color Living anunció el jueves el cierre abrupto de la producción en su planta de Pacheco, donde se decidió despedir a la totalidad del personal operativo, unos 40 empleados de los sectores de carpintería y costura. La empresa argumentó que la medida responde a la caída de la demanda, el enfriamiento de la economía y la apertura de importaciones, en línea con las explicaciones brindadas por otras compañías industriales que redujeron o paralizaron su actividad en las últimas semanas.

Del lado de los trabajadores crece la sospecha de que la planta dejaría de ser un establecimiento productivo para reconvertirse en un centro logístico orientado a la distribución de productos importados, lo que reforzaría una tendencia de sustitución de producción nacional por mercadería del exterior similar a la observada en el caso de Whirlpool. El Sindicato de Madereros Zona Norte anunció que llevará el reclamo por los despidos y el cierre de Pacheco ante el Ministerio de Trabajo, mientras que la planta principal de la compañía en Villa del Rosario (Córdoba), donde se emplea a unos 400 trabajadores, no se ve afectada por el momento. Según su presentación institucional, Color Living se define como una empresa con 40 años de experiencia y capacidad para producir alrededor de 90.000 muebles por año, datos que contrastan con el impacto del ajuste sobre su operación en el norte del conurbano bonaerense.