La CGT reúne al Consejo Directivo y define medidas de fuerza contra la reforma laboral


La CGT convocó a una reunión de su Consejo Directivo para este viernes a las 11 en la sede de la calle Azopardo, en la Ciudad de Buenos Aires, con el objetivo de definir medidas de fuerza frente al avance de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional.

El encuentro se realizará en un contexto político sensible, ya que el Senado comenzará a tratar el proyecto en el marco de las sesiones extraordinarias, lo que aceleró los tiempos de definición dentro del sindicalismo. En ese escenario, la central obrera evalúa cómo responder ante un panorama que combina dificultades externas y tensiones internas.

Uno de los factores que precipitó la convocatoria fue el fracaso de las negociaciones que la CGT buscó entablar con gobernadores considerados clave para influir en el voto de los legisladores nacionales. En los últimos días se cayeron las reuniones previstas con Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro, dos mandatarios de provincias con peso decisivo en el Congreso.

Negociaciones frustradas y aislamiento político

Desde la central sindical señalaron que las reuniones no se concretaron por “problemas de agenda”, aunque desde los gobiernos provinciales negaron que esos encuentros hayan estado formalmente pautados. A ese escenario se suma la falta de avances con otros gobernadores, como Gustavo Sáenz, Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo, lo que profundiza el aislamiento de la CGT en el plano político.

En paralelo, el Gobierno desplegó una contraofensiva directa. El ministro del Interior, Diego Santilli, encabeza gestiones con los mandatarios provinciales para garantizar el respaldo legislativo a la reforma laboral, lo que complejiza aún más la estrategia sindical.

Debate interno y acciones en marcha

Dentro de la CGT conviven dos posturas. El sector moderado, mayoritario en la conducción, apuesta a sostener la negociación política para atenuar el impacto de la reforma sobre los derechos laborales. En contraste, el sector más combativo reclama un endurecimiento de la estrategia, con mayor presencia en las calles y la convocatoria a paros.

En ese marco, ya hay acciones confirmadas. Este jueves se realizará una marcha en Córdoba, mientras que para la semana próxima está prevista una movilización en Rosario, que se llevará adelante en conjunto con las CTA.

Según trascendió, la CGT intentará reprogramar las reuniones con Llaryora y Pullaro para la semana entrante, con el objetivo de evitar que los legisladores de esas provincias acompañen la reforma laboral cuando llegue al recinto. La definición de este viernes en Azopardo será clave para fijar el rumbo del sindicalismo frente al avance del proyecto oficial.