El paro general impulsado por la Confederación General del Trabajo (CGT) contra el tratamiento de la reforma laboral en la Cámara de Diputados sumó la adhesión de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), lo que en principio anticipaba una paralización total del servicio de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Sin embargo, los grupos empresarios DOTA y La Nueva Metropol resolvieron no acatar la medida y garantizar la circulación de sus unidades durante la jornada de protesta.
En diálogo con Radio Buenos Aires, el director del Grupo DOTA, Marcelo Pasciuto, había señalado antes de la confirmación sindical que no existía comunicación formal sobre la huelga. “Los colectivos están disponibles; el que venga a trabajar, sale”, sostuvo el empresario, al tiempo que relativizó la posibilidad de un cese de actividades. Tras el comunicado oficial de la UTA, Pasciuto ratificó que tanto DOTA como La Nueva Metropol mantendrían el funcionamiento habitual de sus líneas en Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
En paralelo, en redes sociales comenzó a circular un mensaje interno dirigido a choferes y trabajadores de DOTA en el que se los intimaba a cumplir con el servicio programado. “Les reiteramos la obligación de cumplir con el servicio público de conformidad con los cronogramas habituales y, en caso de ausentarse, le serán aplicadas las medidas según corresponda”, indicaba el aviso. Desde La Nueva Metropol también difundieron comunicaciones similares en cabeceras y terminales.
De esta manera, durante el paro general funcionan decenas de líneas pertenecientes al Grupo DOTA (entre ellas 7, 8, 9, 21, 28, 44, 60, 84, 100, 146, 168 y 188, entre muchas otras) y también las de La Nueva Metropol, como 65, 136, 151, 163, 176, 194, 228 y 365. Las empresas aseguran cobertura en amplios sectores del sur y oeste del conurbano y conexiones clave con terminales porteñas, aunque no se descartan demoras o modificaciones de último momento ante la presión sindical en las cabeceras.