Cayó una organización dedicada al fraude con criptoactivos


La Policía Federal desarticuló una organización criminal dedicada a la comisión de estafas y fraudes informáticos mediante criptoactivos. Son 21 los detenidos. Uno de los objetivos de los allanamientos fue en Lanús.

La estructura captaba a sus víctimas con promesas de exorbitantes ganancias, simulando operaciones legítimas respaldadas por mercados financieros descentralizados.

Fueron detenidos 21 integrantes de la banda y se secuestraron más de 8 millones de criptodivisas, una suma cercana a los 60 millones de pesos, además de dólares estadounidenses, gran cantidad de dispositivos electrónicos y demás elementos de interés para la causa.

Con el total de las pruebas reunidas, se realizaron 57 allanamientos: 45 en distintos puntos del AMBA (la mayoría de ellos en la Ciudad de Buenos Aires y el resto en San Isidro, Vicente López, Florencio Varela, Lanús, González Catán y San Justo) y 12 en el interior del país (Mendoza, Santa Fe, Misiones, Córdoba, Formosa, Entre Ríos y Jujuy).

Los aprehendidos, todos mayores de edad, quedaron a disposición de la judicatura actuante, acusados por los delitos de estafa y fraude informático con criptoactivos, a la espera de las actuaciones procesales de rigor.

Modus operandi

Los investigadores determinaron en una primera instancia que la organización poseía una estructura escalonada, con distintos niveles de funcionamiento, una clara división de tareas y un estricto control jerárquico interno.

Los detectives lograron identificar a un grupo de integrantes de la organización conocidos vulgarmente como “mulas” o “prestacuentas”. Estos sujetos se encargaban de efectuar transferencias hacia distintas cuentas bancarias y billeteras virtuales con el objetivo de ocultar el origen de los activos.

Respecto del modus operandi, la organización creaba inicialmente falsas plataformas digitales destinadas a captar potenciales inversores. El ardid era desplegado mediante redes sociales, publicidad engañosa, aplicaciones de citas e incluso a través de contactos personales.

La banda simulaba ganancias iniciales ficticias y aplicaba maniobras fraudulentas de manipulación financiera conocidas como “Pump and Dump”. Mediante este mecanismo difundían información falsa para generar entusiasmo e inflar artificialmente el valor de determinados activos, para luego venderlos de manera masiva y provocar el desplome de su cotización.

Finalmente, los involucrados hacían desaparecer los fondos invertidos o directamente bloqueaban las cuentas de las víctimas, apropiándose de esos montos y desviándolos hacia otras billeteras virtuales con el propósito de dificultar su rastreo.