Lanús: Entró a robar, sonó la alarma y huyó por los techos en las narices de la policías


Un ladrón entró a robar a Mister Aurora, una fábrica de pastas ubicada en San Martín y Magallanes, en Lanús Oeste y cuando parecía que sería detenido al haber sido rodeado por una decena de policías, logró huir por los techos.

Alrededor de las 2 de la mañana, tres personas comenzaron a merodear el frente del establecimiento y, tras evaluar los accesos, uno de ellos logró trepar y meterse en el interior de la propiedad a través del sector de los techos.

A pesar de que el ladrón cortó el suministro eléctrico de la fábrica de pastas con el objetivo de anular los sistemas de seguridad, los dispositivos sonaron de inmediato. Además, otro dispositivo comenzó a inundar de un espeso humo el salón de ventas y producción, atrapando momentáneamente al delincuente.

Al percatarse de que la situación se había salido de control, los dos cómplices que esperaban afuera en rol de ‘campana’ escaparon corriendo del lugar.

Por su parte, el delincuente que se encontraba adentro quedó acorralado por la densa humareda y se vio forzado a salir hacia la parte superior del inmueble.

Los propietarios de Mr. Aurora expresaron su indignación por el errático accionar de las fuerzas de seguridad. Es que, según denunciaron, el patrullero tardó casi una hora en arribar al lugar, a pesar de que la alarma estuvo sonando de manera ininterrumpida.

Cuando finalmente llegaron los policías – testigos afirmaron que se hicieron presentes entre cuatro y seis patrulleros en total-, la cuadra quedó completamente iluminada por las balizas de los coches.

En ese instante, los playeros de una estación de servicio lindera y varios vecinos que se habían asomado comenzaron a gritarles y señalarles el lugar exacto donde se escondía el sospechoso, quien estaba agazapado arriba del techo de la fábrica de pastas y lejos de entregarse, el delincuente comenzó a insultarse con los efectivos que se encontraban apostados en la vereda y el asfalto.

Los uniformados le ordenaban a los gritos que depusiera su actitud y bajara, pero la conversación se dilató sin que se tomaran medidas operativas concretas de captura o de bloqueo perimetral.

Aprovechando la falta de coordinación y la llamativa inacción de los uniformados para trepar de inmediato o cubrir los posibles puntos de fuga, el ladrón sitiado se desplazó con agilidad por las cubiertas de las propiedades linderas y se perdió de vista en la oscuridad de la manzana, burlando el megaoperativo.