La reparación de la mitad del puente sobre el Río Matanza del ramal Temperley-Haedo del Tren Roca tendrá una nueva demora. Iniciada el 26 de enero, iba a durar hasta el 28 de marzo, pero, ese día fue extendida hasta el 10 de julio. Y ahora el plazo de culminación pasó a ser el 17 de octubre.
Aunque se trata de un puente de algo más de 100 metros de longitud, la obra afecta la circulación por 16 de los 27 kilómetros del ramal, al disminuir sensiblemente su capacidad de despacho de trenes que, además, se cancelan por cualquier motivo.
De ese modo, los cinco servicios en cada sentido que son diagramados de lunes a viernes hábiles, y los cuatro de sábados, domingos y feriados circulen casi vacíos pues un servicio suprimido significa esperar casi siete horas.
Las tareas en el puente sobre el Matanza comprenden la reparación de los tramos metálicos y apoyos; adecuación de vía y aproximaciones; implementación de contrarrieles; reconstrucción de muro guardabalastos; tratamiento de fisuras; y tratamiento anticorrosivo.
También está prevista la reconstrucción del paso a nivel del Camino de la Ribera Sud, ubicado contiguo al viaducto, en el partido de Lomas de Zamora. Se ejecutará para ello la demolición de todos los elementos como ser, pavimentos de entrevía, losas de aproximación, veredas, bajadas de cordón, cordón y división de carriles.
El rito de obra es únicamente de lunes a viernes de 8 a 16, y siempre que no llueva por lo que no se trabaja los fines de semana, tampoco los días no laborales ni feriados.
A raíz de las tareas, los trenes en ambos sentidos circulan por una sola vía, la descendente entre Empalme Temperley (Hospital Español) y Tablada, únicas estaciones que cuentan con enlaces operativos. Se trata de un tramo de 16 kilómetros, pero que demanda a los trenes 51 minutos de viaje, por la baja velocidad a la que circulan, limitada a 30 kilómetros por hora.
Entre Santa Catalina y el Río Matanza, donde la traza ferroviaria fue intrusada -a partir de 2000-, las casas se levantan junto a las vías, que son utilizadas por los habitantes para caminar, incluso mover carros y arrojar basura.
En consecuencia, si circula un convoy desde Temperley hacia Haedo, el que lo hace en sentido contrario deberá aguardar en San Justo que pase el primero. Si circulara solamente el tren de pasajeros, no habría inconvenientes, ya que tiene una frecuencia desde el año pasado: uno cada tres horas y 20 minutos, que está a cargo de una sola formación, compuesta por una locomotora y tres coches de pasajeros.
Pero el ramal Temperley-Haedo cuenta con más servicios: el frecuente carguero de Trenes Argentinos Cargas (hasta cinco frecuencias semanales) que transportan carbón de petróleo originado en la Destilería Luján de Cuyo de YPF (en Mendoza) hasta el Puerto La Plata y luego regresa vacío, y traslados de material entre las distintas líneas de trocha ancha.
Por otra parte, las descoordinaciones son frecuentes entre la Línea Sarmiento y la Línea General Roca -ambas dependientes de Trenes Argentinos- y entre esta y Trenes Argentinos Cargas. El perjudicado es el servicio de pasajeros, en un ramal en el que el escaso servicio carece de confiabilidad, donde a las cancelaciones erráticas se le suman las demoras que pueden llegar a ser de una hora.
Es el único ramal transversal del conurbano, que permite a los pasajeros la conexión entre las líneas Roca, Belgrano Sur y Sarmiento, y unir distintos puntos del Gran Buenos Aires por ferrocarril: González Catán con Florencio Varela o Merlo con Burzaco, para poner dos ejemplos. Pero esa es la teoría. Nadie en la práctica aborda una formación en Catán para bajar en Ingeniero Castello y aguardar 5 horas en Agustín de Elía la llegada del tren a Temperley. Y optan por recurrir al autotransporte, más caro y más lento, pero más confiable.