Crimen del diácono: Vecinos destacan que era “un tipo intachable”

Guillermo Luquin fue asesinado el domingo en su casa de Temperley. Su cuerpo presentaba cinco cortes en el cuello.

El crimen de Guillermo Luquin conmocionó al barrio. Vecinos destacan que “era un tipo intachable”, mientras que desde la Diócesis de Lomas de Zamora señalan que “su labor era muy valorada entre los fieles”. Aún no hay detenidos.

Fue un sobrino de la víctima quien halló el domingo el cadáver de su tío y llamó al 911, tras lo cual, los efectivos constataron que el cuerpo desnudo estaba envuelto en sábanas al costado de la cama, en el piso de su habitación. El crimen ocurrió en una vivienda ubicada en la calle Bombero Ariño 829, de Villa Galicia.

Personal del Servicio de Atención Médico de Emergencias (Same) determinó que el diácono presentaba al menos una herida cortante en el cuello, pero una revisión posterior de Policía Científica se estableció que la víctima tenía varios politraumatismos en la cabeza y cinco lesiones punzocortantes, una de ellas que le afectó la carótida y que se cree fue la herida que le provocó la muerte. Esto fue ratificado este lunes.

Estimaron una data de muerte de unas 12 horas antes al hallazgo del cadáver, motivo por el que se establece que el ataque ocurrió cerca de la medianoche. Es que hecho fue descubierto cerca de las 12.30 del domingo.

Fernando, comerciante del barrio, lo recordó como “un tipo intachable” y “muy apreciado” por los vecinos. “Era un tipo muy correcto, saludaba, nunca estaba de mal humor”, recordó el hombre en un diálogo con C5N.

“Estaba dedicado a hacer el bien”, resumió el alamacenero. En sintonía, desde la Diócesis de Lomas de Zamora precisaron que “su labor era muy valorada por los fieles”.

Luquín era referente pastoral en las parroquias carmelitas de Lomas y Banfield Este, especialmente en Nuestra Señora del Carmen. Había nacido el 5 de agosto de 1966 y fue ordenado diácono el 19 de octubre de 2002 por el entonces obispo diocesano, monseñor Agustín Radrizzani.

La investigación

La mirada está puesta principalmente en los dos vasos con gaseosa hallados en la vivienda, el cuchillo hallado a un costado del cuerpo y la llave que encontraron en la reja de la vivienda. Buscan huellas.

Además, buscarán reconstruir las conversaciones que el diácono mantuvo, pese a que el celular de la víctima no estaba en la casa.

La hipótesis del robo fue desestimada justamente porque sólo falta el teléfono de Luquín y el resto de la vivienda estaba ordenado y limpio. Además, los peritos no detectaron que los ingresos al domicilio hayan sido violentados. Creen que la víctima conocía a su o sus asesinos y les permitió el ingreso.

No hay, por el momento, detenidos ni sospechosos por el homicidio del diácono.

El expediente, inicialmente caratulado como “averiguación de causales de muerte” y luego como “homicidio”, está a cargo del personal de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 6 del Departamento Judicial Lomas de Zamora.

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