Con el descenso de las temperaturas, muchas familias vuelven a encender estufas y calefactores después de varios meses sin uso y es fundamental tomar precauciones para evitar la intoxicación por monóxido de carbono.
El monóxido de carbono no da señales evidentes hasta que ya está afectando al organismo.
Es aconsejable revisar instalaciones, ventilar los espacios, usar detectores y prestar atención a cualquier síntoma son acciones clave para pasar la temporada de frío con seguridad y cuidar la salud de toda la familia.
En Argentina, cada año mueren cerca de 200 personas por intoxicación con monóxido de carbono y se estiman alrededor de 40.000 casos clínicos, la mayoría de ellos prevenibles, según la Guía de Prevención, Diagnóstico, Tratamiento y Vigilancia Epidemiológica.