Dos sospechosos —un adolescente de 16 años y un joven de 23— fueron detenidos acusados del asesinato de Nazareno Tobías Isern, el joven de 21 años que murió de un disparo en la cabeza el 17 de noviembre durante un intento de robo en la colectora de la autopista Riccheri. La causa quedó bajo la órbita del Fuero de Responsabilidad Juvenil de Lomas de Zamora, con la intervención del fiscal Ignacio Colazo (Fiscalía de Responsabilidad Juvenil Nº 2), quien dispuso ambas detenciones.
Los imputados enfrentarán cargos por homicidio agravado criminis causa, es decir, matar para ocultar otro delito, y por robo agravado con arma cuya aptitud no fue acreditada. A esto se suma la acusación por el robo agravado sufrido por otra víctima, Candela, días antes en la misma zona.
El ataque y las primeras pistas
Nazareno fue asesinado cuando circulaba en bicicleta junto a una amiga, Kiara, quien se convirtió en testigo clave. Según su relato, los agresores salieron de la zona de pastizales, los amenazaron y exigieron la bicicleta. Nazareno se resistió y recibió un disparo en la cabeza. Los atacantes escaparon sin llevarse ninguna pertenencia.
El testimonio de Kiara resultó determinante. Describió a los agresores y el trayecto de huida, lo que permitió orientar el trabajo de la DDI Lomas de Zamora. Los rastrillajes en el área dieron con elementos que reforzaron la hipótesis de que los autores conocían el terreno: un tejido cortado, senderos de escape, una billetera hallada a 300 metros y zapatillas a 500 metros del lugar del crimen.
Vínculos con un robo previo y avances tecnológicos
La investigación dio un giro cuando se vinculó el homicidio con un robo ocurrido el 9 de noviembre en la misma zona. La víctima de ese hecho, Candela, reconoció a los detenidos como los mismos atacantes que la habían asaltado días antes.
El seguimiento del celular robado a Candela fue una pieza central para unir ambos episodios. Ese rastreo permitió identificar a quienes comercializaron el dispositivo y derivó en cuatro allanamientos de urgencia, solicitados por el fiscal Fernando Semisa.
Durante los operativos, la policía secuestró celulares que contenían selfies de los sospechosos posando con armas, entre ellas una pistola Glock, que la víctima del robo anterior reconoció como la utilizada en su caso.
El análisis tecnológico cerró el cerco sobre los acusados: el cruce de posicionamiento geográfico de antenas telefónicas en los días del homicidio y del robo previo mostró movimientos coincidentes con los recorridos atribuidos a los detenidos.
Una investigación que avanza con evidencia consolidada
Con elementos testimoniales, tecnológicos y periciales, la fiscalía sostiene que ambos sospechosos actuaron en los dos episodios violentos registrados en el corredor de la Riccheri. La causa avanza ahora con los dos detenidos imputados por delitos que contemplan penas severas, mientras continúan las medidas para reconstruir por completo la secuencia de los hechos que terminó con la muerte de Nazareno Isern.