El decreto que prohibía la expresión “peronismo”

Hace 64 años la dictadura de Aramburu promulgaba el decreto ley 4161 con la finalidad de que el peronismo desapareciera de la escena política.

Hace 64 años, y para ser más exactos el 5 de marzo de 1956, el gobierno de facto de del general Eugenio Aramburu promulgaba el decreto ley 4161, que completaba otro, el 3855 de 1955, que había disuelto el partido peronista, con la finalidad de lograr que el peronismo desapareciera del escenario político.

Para esto el decreto prohibía la utilización de imágenes y expresiones referidas al peronismo. Disponía cuestiones como “especialmente violatoria de esta disposición la utilización de… el nombre propio del presidente depuesto el de sus parientes, las expresiones `peronismo`, `peronista`, `justicialismo`, `justicialista´, ´tercera posición`”.

El gobierno de facto que encabezaba Aramburu había quebrantado el orden constitucional en septiembre de 1955 derrocando el gobierno del General Perón, luego que meses antes hubieran bombardeado la Plaza de Mayo asesinando a población civil.

La facción que produjo el golpe de estado se autodenominó Revolución Libertadora, pero utilizó la barbarie como método para enfrentar al peronismo, no solo mediante artilugios legales como decreto 4161, sino también mediante el fusilamiento, la persecución y la cárcel.

La sinrazón alcanzó el intento de destrucción de obras de arte, como las estatuas del monumento al trabajador que fueron descabezadas y que hoy se encuentran en exposición en el Museo 17 de Octubre de San Vicente.

Sin embargo, por aquel tiempo surgió la Resistencia Peronista, ese grupo de argentinos que afrontaron toda esta agresión para reafirmar los derechos alcanzados y lograr el regreso del líder indiscutido del Movimiento Nacional, el General Perón, hecho que produjo en 1972.

El ignominioso decreto 4161 tuvo  efecto además en las elecciones presidenciales del año 1958, en la cual el peronismo estaba impedido de presentarse candidatos a cargos electivos y fue derogado recién en 1964.

En la Historia argentina estas manchas negras deben ser tomadas como ejemplo de errores a los cuales no se debe volver, el enfrentamiento y la barbarie nos hace retroceder en el camino del desarrollo que los argentinos tanto necesitamos reafirmar.

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